Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘Z’ Category

Zapatrapo

Posted by jorgemux en diciembre 31, 2013

(Sustantivo. De zapa y trapo, despectivo de travesti)

1. Dícese del hombre que confunde a un travesti con una mujer. 

Muchos travestis tienen rasgos prominentemente masculinos. O, aun cuando los suavizan, sus rasgos feminoides resultan subrayados de manera escandalosa. En la mayoría de los casos, esa apariencia masculina no pasa inadvertida. Pero algunos hombres heterosexuals, sin embargo, nunca logran distinguir a un travesti de una mujer. A veces dicen las palabras equivocadas: “Qué hermosa que es Yazmira”, o “Tu amiga siempre con calzas fucsia ajustadas”, delatando que no se han dado cuenta de la condición de travestis y, de paso, dando a entender que les resulta atractiva. En verdad, uno puede sentirse atraído por alguien sin necesidad de saber su sexo. Pero el zapatrapo, en particular, es una persona machista que jamás consentiría en enamorarse de (o siquiera sentir atracción por) un travesti. Eso lo pone más en ridículo: confiesa sentirse atraído por quien él cree que es una mujer, pero si supiera que se trata de un travesti jamás haría tal confesión.

2. Dícese del hombre que considera que todo el mundo ha tenido relaciones con travestis.

El zapatrapo se jacta de haber tenido relaciones con travestis. Aunque a él le disgusta aceptar que se siente atraído por una persona con órganos genitales masculinos, en realidad se justifica diciendo que “cualquiera ha tenido, alguna vez, sexo con travas”, como si esa atracción fuese parte de la naturaleza de un macho. A diferencia del zapatrapo de la primer acepción, en este caso es totalmente consciente de que le atraen travestis. Pero cree que es socialmente aceptable que un macho sucumba a sus atractivos.

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Zambayonismo

Posted by jorgemux en marzo 12, 2012

(Sustantivo. Del músico cantautor Zambayonny)

Perfecto equilibrio entre la grosería, la pornografía y la poesía.

La definición no da cuenta del verdadero poder del zambayonismo, pues en ese contexto la “grosería” deja de ser tal. Podríamos mejorarla diciendo que, más que un equilibrio, es una lucha entre la poesía y la grosería, batalla despareja en la cual el último elemento se convierte en un instrumento de infinita riqueza lírica al servicio de la poesía.
También podemos definir al zambayonismo como una corriente literario – poética que busca el asombro metafísico a través de ingeniosas y rebuscadas imágenes de crudo contenido erótico. Es muy fácil confundir un zambayonismo con una guarangada. Mientras esta última sólo busca provocar asco o excitación, el zambayonismo pretende cabalgar por encima (y a través) de la carnalidad explícita para remontarse hacia una reflexión sobre los límites del deseo, de la voluntad y de la existencia. El léxico prohibido se abre no hacia la codificación puramente grosera o erótica, sino hacia el encuentro con la vulnerable y tragicómica naturaleza humana.

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Zoolexia

Posted by jorgemux en diciembre 12, 2011

(Sustantivo. Del griego zoón = animal y léksis = lenguaje)

Capacidad de habla de los animales.

Este término puede malinterpretarse con facilidad: no se refiere a la capacidad de comunicación propia de los animales, sino a la posibilidad de que un animal hable en un lenguaje humano.
Existen rebuscadas hipótesis según las cuales los animales hablan un idioma intraducible e inescrutable para la mente humana. Según estas hipótesis, nosotros no somos capaces de interpretar sus actos de habla ni siquiera como parte de un lenguaje. Pero ese lenguaje, dado que no puede proferirse en idioma humano, no sería un acto de zoolexia.
Tampoco podemos llamar “zoolexia” a las proferencias de los loros: imitar el sonido de la voz humana no es tener una capacidad de habla. Si supusiéramos (como algunos lo hacen) que en verdad los loros entienden lo que dicen, al menos desde un aspecto pragmático, sólo en ese caso podríamos decir que tienen zoolexia. 
El término se aplicaría con total propiedad si un pez, un pájaro, un insecto o un rinoceronte pudieran hablar un lenguaje perfectamente entendible en algún idioma.

Término relacionado: Zoodiaxismo.

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Zorrajero,a

Posted by jorgemux en septiembre 11, 2009

(Adjetivo. Probablemente de zorro y cerrajero, esta última haciendo referencia a la capacidad para abrir conversaciones. Quizás, y de manera un poco más improbable, de forrajero, en el sentido de forraje que hace alusión a la mezcla y abundancia de cosas poco sustanciosas.)

Quien aprovecha un breve diálogo de cortesía para contar una historia trágica.

Al zorrajero lo saludamos por la calle o en cualquier encuentro ocasional. Él, sin embargo, con su historia al acecho, no entiende la retórica de las preguntas de cortesía. “¿Cómo estás? ¿Qué tal está tu familia?“, preguntamos con inocencia. “Uy, no sabés… Si te contara. El otro día vino mi hermana de España y se murió“. Muchas veces su relato queda allí, truncado, a la espera de otra obligada pregunta de nuestra parte: “¡Cuánto lo siento! ¿Y cómo fue?”… Mirá, no me quiero ni acordar, pero mientras bajaba por la escalera del avión se le engancharon los dos cordones de los zapatos y terminó rodando. Se le quebraron las costillas. La llevaron al hospital y estuvo tres días internada hasta que el día que le iban a dar de alta se atragantó con el hueso de un pollo y se murió“. Sin quererlo, a partir de un saludo, nos hemos visto sumergidos en un maremagnum de detalles escabrosos acompañados de lágrimas y sollozos. Ya no podemos irnos sin antes ensayar un pésame, dar un abrazo reconfortante o un improvisado discurso en el que se resalte lo hermoso que es vivir a pesar de las tragedias.

El zorrajero no suele ser cronocléptico: su historia es breve y concisa; somos nosotros quienes nos vemos en la obligación de profundizar en sus detalles para no ser descorteses.

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Zaracería

Posted by jorgemux en septiembre 20, 2008


(Término y definición enviados por Bárbara Campassi)

Seria patología que consiste en el empleo de diversas interjecciones, onomatopeyas y sílabas inconexas en el medio de un relato o anécdota, a las que no se encuentra vocablo alguno que concuerde con lo que desea expresarse o no viene a la ocasión precisarlo.

Las personas que padecen de zaracería (zaraceros) constantemente se ven interrumpidas por quejas o gesticulaciones de su interlocutor, el cual, ofendido por la falta de respeto del zarazero al omitir detalles de la anécdota. Por esta misma razón se pierde el hilo del discurso y el zaracero acrecenta aún más su zaracería al no acertar el momento exacto del relato en donde fue interrumpido.


Ejemplos típicos de zaracería se llevan a cabo con las siguientes expresiones: zaraza, sarabarasa, blabla, tururu, lalala, entre otras.

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Zooempatología

Posted by jorgemux en julio 19, 2008

(Palabra y definición enviadas por Apalabrada)

(Sust. Del gr. zoo = animal, empathos = identificación de sentimientos y pensamientos y logos = estudio)

Estudio pretendidamente científico que se atribuye la comprensión del sentir y comportamiento de los animales.

Así como Tarzán y el Dr Dolittle entendían el lenguaje de los animales, los zooempáticos creen interpretar el comportamiento de todos los animales las 24 horas del día, los 365 días del año.
Ejemplo de humanos en pretendida actitud zooempática: “Me miró con ojos de querer salir a pasear”.”Digo “correa” y se pone como loco”. “Aullaba como llamando a la lechuza que le hace compañía a la noche”. “El rotweiller del vecino y mi loro son amigos.”
Muchos humanos creen que nacieron con esa capacidad zooempática y visten ridículamente a sus mascotas como en la siguiente foto, suponiendo que al perro no le importa traicionar a su especie vistiendo el traje del enemigo.

Grave error. A él le molesta mucho. (Esta afirmación es, por cierto, zooempática)
Para eso se creará pronto el postítulo en la carrera de veterinaria para que se les enseñe a los dueños de las mascotas que si encuentran al hamster mirando el vacío, esto no significa que deban comprarle esa rueda ridícula para que de este modo le dé un sentido a su vida. O pierda peso.
La carrera incluiría la materia “Vestimenta adecuada” para mejorar de una buena vez la salud mental y dignidad de esos tiernos animalitos que conforman el simpático mundo mascoteril.

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Zoodiaxismo

Posted by jorgemux en marzo 20, 2008

(Sust. Del griego zóo = animal y diabáxo = leer)

Supuesta capacidad de los animales para descubrir códigos complejos y resolver cálculos cuyo desciframiento resulta inaccesible a la inteligencia humana.

Este supuesto aparenta estar respaldado por millones de maravillas del mundo animal: las abejas tienen una capacidad innata para calcular la posición del sol, incluso en mitad de la noche; las hormigas pueden orientarse y conducirse en línea recta hacia el hormiguero, independientemente del lugar y la distancia en la que se encuentren; las arañas pueden tejer una impresionante y equilibrada obra de arquitectura en sus telas, sin necesidad de fórmulas complejas y las aves forman bandadas simétricas y construyen nidos con una precisión apabullante. La lista de ejemplos puede extenderse sin límites.

De todas estas sorprendentes habilidades, los partidarios del zoodiaxismo infieren que los animales hacen cálculos sumamente complejos y tienen acceso a un código inscripto en la naturaleza, que el hombre no ha podido aun descifrar.

Esta hipótesis suele refutarse argumentando que las habilidades de los animales no se deben al hecho de que “entienden lo que nosotros no entendemos”; simplemente, el animal está orientado hacia ciertos objetivos prácticos y es sumamente eficiente en ellos, pero es incapaz de alcanzar una inteligencia teórica de sus cálculos y procesos. Sin embargo, algunos partidarios del zoodiaxismo llegan al extremo de postular, incluso, capacidades teóricas y racionales muy superiores a las del hombre. Desde este punto de vista, los perros pueden resolver complejas especulaciones matemáticas y filosóficas, y los gatos podrían fácilmente enfrentarse con la física cuántica. Sólo que, si bien los animales tienen el dominio de todas estas inquietantes materias, no conocen el lenguaje humano y por lo tanto no nos pueden comunicar lo que saben. Algunos han llegado a afirmar, incluso, que los animales no hablan sólo porque consideran al lenguaje como un débil e inseguro vehículo del saber. Pero que, si se lo propusieran -y si le encontraran algún sentido-, podrían hablar. En este último caso, no sólo estaríamos ante un zoodiaxismo, sino también ante una zoolexia.

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Zoodiaxismo

Posted by jorgemux en marzo 20, 2008

(Sust. Del griego zóo = animal y diabáxo = leer)

Supuesta capacidad de los animales para descubrir códigos complejos y resolver cálculos cuyo desciframiento resulta inaccesible a la inteligencia humana.

Este supuesto aparenta estar respaldado por millones de maravillas del mundo animal: las abejas tienen una capacidad innata para calcular la posición del sol, incluso en mitad de la noche; las hormigas pueden orientarse y conducirse en línea recta hacia el hormiguero, independientemente del lugar y la distancia en la que se encuentren; las arañas pueden tejer una impresionante y equilibrada obra de arquitectura en sus telas, sin necesidad de fórmulas complejas y las aves forman bandadas simétricas y construyen nidos con una precisión apabullante. La lista de ejemplos puede extenderse sin límites.

De todas estas sorprendentes habilidades, los partidarios del zoodiaxismo infieren que los animales hacen cálculos sumamente complejos y tienen acceso a un código inscripto en la naturaleza, que el hombre no ha podido aun descifrar.

Esta hipótesis suele refutarse argumentando que las habilidades de los animales no se deben al hecho de que “entienden lo que nosotros no entendemos”; simplemente, el animal está orientado hacia ciertos objetivos prácticos y es sumamente eficiente en ellos, pero es incapaz de alcanzar una inteligencia teórica de sus cálculos y procesos. Sin embargo, algunos partidarios del zoodiaxismo llegan al extremo de postular, incluso, capacidades teóricas y racionales muy superiores a las del hombre. Desde este punto de vista, los perros pueden resolver complejas especulaciones matemáticas y filosóficas, y los gatos podrían fácilmente enfrentarse con la física cuántica. Sólo que, si bien los animales tienen el dominio de todas estas inquietantes materias, no conocen el lenguaje humano y por lo tanto no nos pueden comunicar lo que saben. Algunos han llegado a afirmar, incluso, que los animales no hablan sólo porque consideran al lenguaje como un débil e inseguro vehículo del saber. Pero que, si se lo propusieran -y si le encontraran algún sentido-, podrían hablar. En este último caso, no sólo estaríamos ante un zoodiaxismo, sino también ante una zoolexia.

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Zagunfio,a

Posted by jorgemux en febrero 17, 2008

(Palabra y definición enviadas por el sr. <—X—<)

(Adjetivo. Voz malsonante).

Palabra utilizada para insultar a alguien sin hacer referencia a ninguna característica real o presunta del insultado.

Ejemplo de uso: «—Sr. Roqueforte, ¡usted es un zagunfio!» (Al oír esta palabra el aludido se enfurece.)

La palabra «zagunfio» viene a llenar la necesidad de contar con palabras que cumplan la función pragmática del insulto y a la vez estén desprovistas de cualquier contenido descriptivo. Habitualmente, las palabras que usamos para insultar describen características con connotación negativa que adjudicamos real o figuradamente al insultado; es decir, la fuerza pragmática insultante deriva, a través de la connotación negativa, de un significado conceptual no necesariamente insultante.
Por ejemplo, a alguien que nos saca de quicio podemos decirle «sos un idiota», aunque el receptor de nuestro improperio no padezca en realidad un «trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida» (definición de la RAE para «idiocia»); simplemente, es alguien que se nos montó en los huevos (que también es una expresión figurada). Por otra parte, cuando un siquiatra ingresa en la historia clínica de un paciente la afirmación de que tal o cual es un idiota o un demente, seguramente no está pretendiendo insultarlo, sino meramente describir su afección.
A veces los hablantes somos conscientes de que existe una tensión entre la fuerza pragmática del insulto y la inadecuación objetiva del contenido descriptivo respecto de la persona aludida. Por ejemplo, cuando decimos «mirá, tu madre es una santa, pero vos sos un hijo de puta» (afirmación que nada tiene que ver con la profesión de la señora aludida, sino con la inquina que sentimos por su progenie).
Además, existe un componente de incorrección política, porque al usar insultantemente un apelativo, estamos implícitamente insultando a quienes cargan con ese apelativo por razones objetivas. Por ejemplo, si en una reunión social le decimos a alguien que es un «mogólico» (palabra que, con significado insultante, era común, al menos hasta hace unos años) corremos el riesgo de hacer sentir mal a algún presente que tenga un familiar con síndrome de Down. Si a alguien le soltamos que es «un negro de mierda», además de hacerle saber nuestra animadversión, estamos deschavando que somos racistas, a la vez que insultamos con nuestro racismo a todas las personas de piel oscura. (Así como las hinchadas de fútbol desnudan su homofobia casi siempre que insultan a la hinchada rival: «Eeehhh, son todos puuuutooos».)
De este segundo aspecto de inadecuación es testigo la expresión «mirá, no te digo que sos un animal porque sería un insulto a los animales».
La palabra «zagunfio» viene a resolver esa carencia de nuestro idioma. Tiene fuerza pragmática insultante, pero nada más; no quiere decir absolutamente nada, aparte del uso implícitamente insultante. De hecho, se podría imaginar toda una gradación de palabras insultantes vacías, según el nivel de enojo que justifique su uso.
Por último, cabe notar que el fenómeno opuesto, palabras amables sin contenido descriptivo, existe, como da cuenta el siguiente diálogo hipotético entre enamorados:
—Hola, cuchi-cuchi, ¿me extrañaste?
—Sí mi michiningui…

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Zagunfio,a

Posted by jorgemux en febrero 17, 2008

(Palabra y definición enviadas por el sr. <—X—<)

(Adjetivo. Voz malsonante).

Palabra utilizada para insultar a alguien sin hacer referencia a ninguna característica real o presunta del insultado.

Ejemplo de uso: «—Sr. Roqueforte, ¡usted es un zagunfio!» (Al oír esta palabra el aludido se enfurece.)

La palabra «zagunfio» viene a llenar la necesidad de contar con palabras que cumplan la función pragmática del insulto y a la vez estén desprovistas de cualquier contenido descriptivo. Habitualmente, las palabras que usamos para insultar describen características con connotación negativa que adjudicamos real o figuradamente al insultado; es decir, la fuerza pragmática insultante deriva, a través de la connotación negativa, de un significado conceptual no necesariamente insultante.
Por ejemplo, a alguien que nos saca de quicio podemos decirle «sos un idiota», aunque el receptor de nuestro improperio no padezca en realidad un «trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida» (definición de la RAE para «idiocia»); simplemente, es alguien que se nos montó en los huevos (que también es una expresión figurada). Por otra parte, cuando un siquiatra ingresa en la historia clínica de un paciente la afirmación de que tal o cual es un idiota o un demente, seguramente no está pretendiendo insultarlo, sino meramente describir su afección.
A veces los hablantes somos conscientes de que existe una tensión entre la fuerza pragmática del insulto y la inadecuación objetiva del contenido descriptivo respecto de la persona aludida. Por ejemplo, cuando decimos «mirá, tu madre es una santa, pero vos sos un hijo de puta» (afirmación que nada tiene que ver con la profesión de la señora aludida, sino con la inquina que sentimos por su progenie).
Además, existe un componente de incorrección política, porque al usar insultantemente un apelativo, estamos implícitamente insultando a quienes cargan con ese apelativo por razones objetivas. Por ejemplo, si en una reunión social le decimos a alguien que es un «mogólico» (palabra que, con significado insultante, era común, al menos hasta hace unos años) corremos el riesgo de hacer sentir mal a algún presente que tenga un familiar con síndrome de Down. Si a alguien le soltamos que es «un negro de mierda», además de hacerle saber nuestra animadversión, estamos deschavando que somos racistas, a la vez que insultamos con nuestro racismo a todas las personas de piel oscura. (Así como las hinchadas de fútbol desnudan su homofobia casi siempre que insultan a la hinchada rival: «Eeehhh, son todos puuuutooos».)
De este segundo aspecto de inadecuación es testigo la expresión «mirá, no te digo que sos un animal porque sería un insulto a los animales».
La palabra «zagunfio» viene a resolver esa carencia de nuestro idioma. Tiene fuerza pragmática insultante, pero nada más; no quiere decir absolutamente nada, aparte del uso implícitamente insultante. De hecho, se podría imaginar toda una gradación de palabras insultantes vacías, según el nivel de enojo que justifique su uso.
Por último, cabe notar que el fenómeno opuesto, palabras amables sin contenido descriptivo, existe, como da cuenta el siguiente diálogo hipotético entre enamorados:
—Hola, cuchi-cuchi, ¿me extrañaste?
—Sí mi michiningui…

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