Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘R’ Category

Ratificho

Posted by jorgemux en mayo 3, 2012

(Adjetivo. Del latín ratio = cuenta, cálculo y facio = hacer)

Quien decide lo que alguien necesita para vivir.

El ratificho calcula, de acuerdo a su caprichoso y arbitrario parecer, cómo y con cuánto debe vivir alguien. “Pedro no tiene familia y es soltero. ¿Cuánto necesita ganar por mes? ¿Tres mil pesos?“. Sus especulaciones no se basan en el valor de la canasta familiar, sino en las imaginarias necesidades del individuo sobre quien recae la decisión. Cree que no se debe retribuir a alguien por su labor o por los derechos adquiridos, sino por lo que él supone que requiere la persona de acuerdo al tipo de vida que lleva. “Pero Juan toma una sopita y dos rodajas de pan por día. Él no necesita ganar mucho dinero, con poco lo arreglás“. No se da cuenta (o finge no hacerlo) de que la frugalidad puede ser, precisamente, producto del rigor y el escaso dinero.

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Rubinodia

Posted by jorgemux en marzo 15, 2012

(Sustantivo. Del latín rubeus = rojo, rubio e inodia = enojo, odio)

Color rojo que dicen ver algunas personas cuando se enfurecen. 

Algunas personas argumentan que, antes de experimentar un episodio de cólera, su campo visual se vuelve de color rojo sangre. Esa experiencia emotivo-visual es la rubinodia.  Es de suponer que durante la rubinodia se pierde el juicio, y que el color rojo del campo visual es producto de un enojo de enormes proporciones.  Quienes la padecen, se comportan como toros encrespados y cometen un acto violento e irracional mientras les dura. A veces se justifican diciendo que “veían todo rojo”, como si eso bastara para explicar por qué desollaron al gato, acogotaron a la vecina o incendiaron el jardín de infantes.

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Rajoso

Posted by jorgemux en agosto 8, 2011

(Adjetivo. De raja. Es voz malsonante)

Quien tiene el espacio entre glúteos demasiado largo o pronunciado. 

Ese espacio (llamado también “raya”) se denomina perineo. Algunas personas lo tienen discreto, y por eso jamás se les asoma a través de esa indecisa franja entre el final del pantalón y el comienzo de la remera. Otras personas, en cambio, se enrajan con facilidad (a veces por culpa de su enchulenguizamiento) debido a que su perineo se extiende desde muy abajo hasta alguna parte casi inocultable de la espalda.
Los rajosos andan por el mundo condenados a comprobar con sus manos que el pantalón no se haya bajado cuando se agachan, dejando al descubierto la parte superior de las nalgas y el perineo.

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>Reaforado

Posted by jorgemux en diciembre 9, 2010

>

(Adjetivo. De re y aforar)

Dícese quien vuelve rápidamente a sus cabales luego de un episodio de enojo y violencia. 

Sólo se puede estar reaforado si previamente se estuvo desaforado. El reaforado reacciona con golpes, gritos e insultos ante algo. Es posible que reciba puñetazos y patadas. Sin embargo en mitad de la pelea se detiene, levanta los brazos y dice “ya pasó, ya pasó”. Con la ropa cortada en jirones y la nariz sangrando, se retira de buen humor como si sólo hubiera sido un espectador de la riña.

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Renómeco

Posted by jorgemux en julio 26, 2010

(Adjetivo. De la expresión latina remanet mecum =  “se queda conmigo”

El que monopoliza lo que debe pasar de mano en mano.

Un profesor muestra a sus alumnos un frasco con una rana disecada, para ejemplificar y enfatizar algunas cuestiones de biología. El frasco debe ser visto y manipulado por cada uno de los treinta presentes. Pero algún alumno decide apropiárselo durante mucho más tiempo que el esperado, quizás con la pretensión de descubrir alguna propiedad especial, o para hacer chistes, o esperando hacer revivir al sapo, o tal vez simplemente por distracción. Ese alumno es un renómeco: ha detenido por unos instantes un proceso, sin la determinación de interrumpirlo o de apropiarse del objeto que motiva dicho proceso.

En la costumbre argentina del mate, es común que abunden los renómecos. Suele ocurrir que un matero se quede con el mate servido y caliente entre sus manos, y que su charla demore el instante en que le dará el sorbo a la bombilla.

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Regibonecer

Posted by jorgemux en marzo 18, 2010

(Verbo intransitivo. De gibón y rejuvenecer)

Adquirir apariencia simiesca por aplicarse tratamientos para rejuvenecer. 

Las personas que se hacen cirugías estéticas pueden engañar, en algún aspecto puntual, mostrándose como si fueran un tanto más jóvenes que sus congéneres de la misma edad. Sin embargo, la apariencia global a veces es la de un esperpentáculo enfulerizado. El hombre regibonecido tiene el cabello de un joven de veinte años, pero su piel es áspera y rugosa como la de un lagarto. La mujer regibonecida se ha hecho senos gigantes, redondos y tersos. Pero no puede esconder las arrugas cuando sonríe ni la voz grave y arenosa de una anciana cuando suelta la carcajada.
Los hombres tienden a regibonecer más rápidamente que las mujeres: dada la preocupación por la alopecía, los representantes del sexo masculino tienden a exagerar con la abundancia y longitud de sus cabellos cuando se hacen implantes capilares o compran peluquines. Dado que el pelo es lo que mejor caracteriza a los simios, estos tratamientos provocan enseguida la apariencia de gibón.
 Que una persona haya regibonecido no significa que no haya logrado su propósito de parecer más joven: puede ser que, de hecho, parezca muy joven. Pero no un humano joven, sino un mono joven. Se puede alcanzar el ideal de (apariencia de) juventud, pero eso no significa que, automáticamente, se alcance el ideal de belleza.

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Rugopario

Posted by jorgemux en febrero 17, 2010

(Del latín ruga = arruga y paries = muro) 

Marcas en la pared de los objetos que suelen apoyarse en ella.

Las sillas, los picaportes, las camas, los objetos que cuelgan de la pared y se balancean (como las llaves, las cucharas, las cadenas, algunos adornos) van dejando sutiles hendiduras en el revoque que, con el paso del tiempo, se hacen notorias y persistentes.

Gracias a los rugoparios, cuando vemos una casa vacía podemos inducir sin mucho trabajo dónde estaban ubicados los muebles de los habitantes anteriores.

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Rengalo

Posted by jorgemux en febrero 2, 2010

(Sustantivo. De rengo y regalo. Sustantivo: rengalar)

Objeto o sistema de objetos incompletos que se da como regalo precisamente a causa de tal incompletud.

A un almacenero el proveedor le ha dado una botella de gaseosa que sólo tiene hasta la mitad. No la puede vender, y ya es tarde para reclamársela al proveedor. Lo que puede hacer es rengalarla: ofrecerla a alguien no por el genuino deseo de hacerle un obsequio, sino para que la botella no esté ocupando un lugar innecesario en las góndolas o en los depósitos.
Cada vez que nos dan una caja de destornilladores a la que le falta un destornillador, o un camioncito de juguete sin una rueda, o un salero sin pimentero, nos están haciendo un rengalo.

A veces, también, nos regalan una parte de algo para incentivarnos a que consigamos otra parte. Eso también es un rengalo. Si bien no se nos obsequia “a causa de la incompletud” (como dice la definición), sí existe la intención manifiesta de no otorgarnos la cosa completa. Es el caso en que un padre le regala diez cuotas de un auto cero kilómetro a su hijo, para que éste lo siga pagando. O un quiosquero que nos regala la primera figurita y el álbum, para que sigamos comprando figuritas.

También se llama “rengalo” ciertos regalos abstractos inoperantes. Si nos hemos sacado un uno en un examen, podríamos reclamarle al profesor para que nos levante la nota. El profesor puede acceder a nuestro pedido, pero nos llevaremos una sorpresa: no nos pone un uno, sino un dos. Con lo cual de todos modos desaprobamos. Hemos recibido un regalo cínico, inoperante y desde luego inmerecido. También sería un rengalo si nos otorgaran un título nobiliario que no sirviera para cambiaranos en lo más mínimo nuestras relaciones ni condiciones de vida. “A partir de hoy usted será el Duque de Morón”, puede decirnos algún extemporáneo archiduque. Sin embargo, después de ese nombramiento, seguiremos viviendo en Morón, padeciendo las mismas rutinas y las mismas desgracias.

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Ropipago

Posted by jorgemux en diciembre 16, 2009

(De “rompe, pierde, pincha, paga“)

1. Lugar o situación en la que debe abonarse por cualquier daño o desperfecto que ocurriera en un objeto mientras estamos ejecutándolo o mientras esté bajo nuestra responsabilidad. 

En los juegos de pelota infantil existe la regla de “rompe, pierde, pincha, paga”, cuya correcta lectura debe ser condicional: “si se rompe, se pierde, se pincha, entonces se paga”. Esta regla la aplica el dueño de la pelota cuando decide prestarla, y se enuncia en el acto de préstamo. En una enunciación general, la regla se puede reducir a “rompe, paga”.

Esta regla básica de prestamista se aplica a un sinfín de situaciones cotidianas. Si alquilamos vajilla para una fiesta, el ropipago suele ser parte de la condición de alquiler. Nótese que de acuerdo al tipo de objeto, el antecedente del condicional variará. En el caso de la vajilla, no se utilizará la condición antecedente “si se pincha”, la cual sólo se puede aplicar a los objetos inflables.

Las casitas y los salones de fiestas; y los comercios en general funcionan como ropipagos. Cualquier cosa que se nos caiga de una estantería o cualquier producto que se deteriore por causa de nuestra acción, deberemos abonarla.

Conviene destacar que los ropipagos funcionan de dos maneras diferentes:
– Algunos ropipagos nos fuerzan a pagar cuando “algo sale mal”, seamos o no nosotros los que hayan cometido el desperfecto. Es el caso de los salones y casitas de fiestas, por ejemplo. Si desaparece la vajilla, aun cuando no hayamos sido nosotros, sino uno de los invitados quien la robó, nosotros deberemos responder por esa vajilla.
– Otros ropipagos, en cambio, sólo nos hacen responsables de los desperfectos que nosotros mismos hemos cometido, como en el caso de los comercios. Si justo alguien nos roba lo que tenemos dentro del chango de compras, no pueden (no deberían) aplicarnos la regla del ropipago.

Tal como hemos definido a este término, resulta casi redundante. Inventar la palabra “ropipago” para referirse a “rompe, paga” es poca ganancia. El término tiene mayor utilidad si le damos una acepción menos tautológica:

2. Situación o lugar en el que se nos cobra por conceptos arbitrarios o que están al límite de lo que consideraríamos digno de ser cobrado.

Si en un estacionamiento (donde el pago se fracciona cada hora) nos cobran por dos horas cuando en realidad estuvimos una hora y tres segundos, entonces podremos decir con justicia que el estacionamiento es un ropipago. Si en el restaurante nos cobran no sólo por la comida, sino por las degustaciones, los grisines, el pan y el uso del agua del baño, entonces el lugar es un ropipago. Si el que nos presta la pelota, una vez que se la devolvemos, decide que está muy sucia o que ha quedado levemente desinflada y que, por lo tanto, es exigible una pelota nueva, entonces estaremos en la situación del ropipago.

Para todo liminfractor debería existir un ropipago en su segunda acepción.

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Retroscitar

Posted by jorgemux en noviembre 27, 2009

(Verbo. Del latín retro = hacia atrás y suscitare = despertar. Sustantivo: retroscitación. Adjetivo: retroscitado,a)

Resucitar en el pasado. 

¿Por qué uno debería resucitar en un tiempo después al de la muerte? Quizás es posible resucitar en un tiempo anterior a la propia vida. Tal vez uno pueda resucitar, incluso, en el mismo instante en que nació.  
La retrocitación sería una manera extrema de viajar en el tiempo. Pero sin duda plantea ciertas paradojas.
Si yo resucito con el mismo cuerpo y en el mismo día en que nací, ¿he resucitado realmente? ¿O mi cuerpo tiene dos almas, ambas las cuales son… yo mismo?
Si resucito en el pasado y realizo algunas proezas, ¿no sería concebible que antes de resucitar (es decir, cuando viví en el futuro) pudiera haber leído algún libro en donde se relataran mis propias hazañas?
Desde luego, es posible que las resurrecciones se den en universos paralelos y que, por lo tanto, yo no tenga noticia de mis yo-mismos resurrectos que andan por ahí reviviendo vidas que no he vivido.

Quizás Jesús resucitó en el pasado, o en algún futuro muy lejano. 

Un retroscitado de mí mismo no es un nosumo.

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