Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘Naturaleza’ Category

Exocarcinoma

Posted by jorgemux en enero 8, 2014

(Sustantivo. Del griego exo = por fuera; carkínos = cangrejo y -oma = tumor)

Cáncer que se desarrolla fuera del cuerpo, en un objeto inanimado. 

Aunque los tumores malignos están asociados a las células vivientes, podrían existir casos en los que a un almohadón, a una taza o a una camisa les crecieran bultos de un material duro, fibroso y ligeramente húmedo que o bien se va secando con el paso de los días, o bien aumenta de tamaño hasta deformar e inutilizar el objeto sobre el que actúa. Estos tumores externos aparecerían sobre los objetos que ciertas personas utilizan a diario: utensilios domésticos y ropa. Algunos dirían que los exocarcinomas son proyecciones tumorales que realiza la persona que usa esos objetos, como si un cáncer que debiera tener uno mismo, lo pudiera arrojar afuera y convertirlo en algo relativamente inofensivo. Otros dirán que el exocarcinoma es, en realidad, una prueba de que todas las cosas están misteriosamente vivas.
Se podría crear una técnica para hacer crecer a los exocarcinomas de una manera ordenada y útil. Por ejemplo, si a su pantalón le sale un tumor, usted podría conservarlo, dejarlo crecer, cortarlo adecuadamente, secarlo en el momento justo y de ese modo, con el material duro y fibroso, hacer esculturas o herramientas. Quizás sirva, incluso, para emprendimientos culinarios: un exocarcinoma cultivado, disecado y rehidratado podría ser el ingrediente selecto de una cocina gourmet.

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Falleciucho

Posted by jorgemux en noviembre 1, 2013

(Adjetivo. De fallecido y terminación -ucho)

Dícese de la persona que se ha recuperado parcial y defectuosamente de una enfermedad. 

El falleciucho se encuentra debilitado, enflaquecido y su aspecto no es el de quien ya le ha ganado a su padecimiento, sino el de un moribundo. Los médicos y los análisis dicen que todo va bien, pero el rostro demacrado, la languidez de sus movimientos, la irreconocible voz de ultratumba y la palidez de su piel parecen decir lo contrario. El falleciucho malamente sobrelleva las consecuencias de su enfermedad y, a pesar del optimismo de los médicos, tenemos la firme intuición de que no va a durar mucho. Es que, además de su aspecto externo, el falleciucho ha cambido de personalidad. Ya no es el ejecutivo dinámico, el profesor locuaz o el padre que juega al fútbol con sus hijos: ahora es un espectro que no puede moverse con rapidez; casi no habla y no tiene fuerzas para perseguir una pelota. Su vida mental se reduce a obervaciones puntuales sobre hechos concretos: parece que no soñara, no razonara, no creyera o no deseara. Es como si hubiera perdido su alma; un zombie que se hizo zombie sin haber pasado por la instancia de la muerte.

Para volverse un falleciucho no hace falta que la enfermedad a medias superada haya sido importante. Un resfrío prolongado o una tos persistente pueden convertir al más lozano en un falleciucho. A veces, claro, el falleciucho termina falleciendo y por lo general, en estos casos, la causa es la morboncha.

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Autotruncia

Posted by jorgemux en septiembre 2, 2013

(Sustantivo. Del griego autós = por sí mismo y del latín truncare = amputar, mutilar)

Mutilación espontánea.

Cuando se encuentra un cuerpo descuartizado, no siempre se debe suponer que alguien lo descuartizó. Así como aparentemente existe la combustión espontánea, es posible también que a una persona se le caigan los brazos, las piernas y la cabeza sin que haya una fuerza violenta externa que provoque tal suceso. Aunque parezca insólito, durante la edad media y parte de la moderna, en Europa, algunos acusados de homicidio alegaron la autotruncia. Era común que algunos esposos mataran a su mujer con un hacha y luego hicieran el descargo judicial, argumentando que habían encontrado el cuerpo “con signos inequívocos de autotruncia”. El caso más sorprendente ocurrió en 1654 en Colmar (Alsacia, Francia): el ejército mató y descuartizó a varias docenas de personas, las apiló en un descampado y, cuando los civiles descubrieron los cuerpos, se adujo una “masiva mutilación espontánea seguida de un apilamiento post mórtem espontáneo”

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Amesoide

Posted by jorgemux en agosto 6, 2013

(Adjetivo. Del griego a = no; mésos = medio y terminación -oide, de eídos = forma)

Dícese del conjunto de situaciones o eventos que no tienen estado intermedio. 

Esta definición un tanto oscura se refiere sin embargo a ciertos sucesos familiares: usted va al médico porque tiene un leve dolor en el pecho. El médico lo examina y dice que no tiene nada; que su síntoma es muy difuso y que probablemente tienda a sobredimensionar sus padecimientos. Vuelve a casa sintiéndose un hipocondriaco y hasta se avergüenza de haberle hecho perder el tiempo a su doctor. Cinco días después, el dolor aumenta. Usted ve a otro médico y este dictamina que padece una gravísima enfermedad, y se lamenta de que no se haya hecho un chequeo antes. Cinco días antes, no tenía nada. Ahora ya es tarde. No hubo estado intermedio: su enfermedad y los diagnósticos médicos dieron resultados amesoides.
Consideremos otro ejemplo menos dramático. Un hombre conoce a una mujer. El hombre busca complacerla por todos los medios. Es amable, cuidadoso, atento, apasionado y tierno. Le escribe poemas; compra regalos caros; limpia la casa y cocina. Pero un día le compra un regalo un poco menos caro que los anteriores, y por ese suceso, la mujer, indignada, lo abandona para siempre. La relación fue amesoide: la mujer la planteó de modo tal que o bien el hombre mantenía un estricto patrón de conducta, o bien no valía la pena continuarla. No se planteó la posibilidad de un punto intermedio.

Las situaciones amesoides ocurren, en realidad, por concepciones humanas erróneas. Pareciera como si hubiera estados en los que se está por completo, o no se está en absoluto. Pero en realidad, siempre es posible encontrar (o inventar) un estado intermedio entre la salud y el desahucio, o el enamoramiento romántico y el despecho, o la opulencia feroz y la pobreza absoluta, o la sabiduría y la ignorancia, o la adicción al trabajo y la vagancia. Sin embargo, en algunos casos nos vemos condenados a que nos clasifiquen en alguno de los extremos de estos opuestos, sin que podamos acceder a los puntos medios que estos suponen.

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Egoma

Posted by jorgemux en julio 10, 2013

(Sustantivo. Del griego egó = yo y -oma = tumor)

Tumor que tiene el aspecto de la persona que lo posee. 

Los egomas son como pequeños hermanos gemelos de uno mismo que crecen en el propio cuerpo. Inicialmente son pequeños bultos sin forma definida. Con el tiempo, el bulto adquiere una marcada fisonomía y comienza a tener rasgos: ojos, nariz, boca, cabello. Esos rasgos son idénticos al de la persona a quien le crecen. En muchos casos no solo imitan los rasgos, sino también la voz y las opiniones de su portador. En la historia de la medicina, se cuenta que los egomas a veces crecían hasta reemplazar a la persona original: el tumor crece hasta fagocitar a su huésped, y se convierte en un ser autónomo. Dado que el egoma es idéntico a su huésped, una persona derivada de un egoma es idéntica a la persona original, de modo que no habría manera de distinguirlos. La esposa de un hombre que tuvo un egoma podría convertirse automáticamente en la esposa de un egoma, si el egoma ganara autonomía suficiente y si la persona original se desvaneciera al ritmo de crecimiento de su egoma.

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Jaurícula

Posted by jorgemux en diciembre 14, 2012

(Susantivo. De jauría y -ula, terminación de diminutivo)

Momentánea alianza que realizan los perros con el objetivo de ladrar y atacar a automóviles y bicicletas en movimiento. 

Literalmente, el nombre significa “jauría pequeña”. Pero no es pequeña, necesariamente, por el número de sus integrantes, sino por la duración y por el objetivo de dicha jauría. Un minuto antes de que el automóvil pasara por la calle, cada perro estaba en alguna actividad individual (durmiendo, tomando agua o acicalándose). Apenas se visualiza el vehículo, todos persiguen y rodean o enfrentan (o mas bien no se sabe qué hacen) la carrocería, a la que le propinan intensos ladridos que duran dos o tres docenas de metros. Finalizada esta frenética tarea, cada animal vuelve a su actividad individual. Excepto por dos o tres que continúan en grupo, excitados, a la espera del próximo coche.

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Oligopatía

Posted by jorgemux en septiembre 26, 2012

(Sustantivo. Del griego oligo = poco y pathos = padecimiento. Sinónimo: oligonosia [del griego nósos = enfermedad])

Enfermedad o mal terrible que aqueja a alguien por un tiempo sumamente breve.

¿Ha sufrido una depresión profunda y severa por un microsegundo? ¿Sintió el dolor de un cuchillazo en el pecho durante el tiempo en que lleva pestañear? ¿Fue cuadripléjico o le pareció que lo habían descuartizado por un instante? ¿Tuvo esquizofrenia por cinco segundos? Si le ha ocurrido alguno de estos improbables sucesos, ha padecido la oligopatía, un fenómeno en el cual una persona siente síntomas devastadores y fulminantes de alguna grave dolencia, pero tales síntomas son tan breves que ni siquiera dejan huella en la memoria y mucho menos pueden articularse en palabras. Solo queda el resabio confuso de una sensación desagradable y triste, como de un mal sueño. Después de una oligopatía queda un inexplicable estremecimiento que suele provocar un largo suspiro y una ahogada desesperación momentánea. 

(La palabra ‘oligopatía’ aparece en una única entrada: aquí. Si algún lector conoce que ya tiene un uso en algún campo, le agradeceré que me lo comunique)

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Culefardo

Posted by jorgemux en abril 25, 2012

(Adjetivo. Del lunfardo “culo ‘e fardo“, “culo de fardo”)

Dícese de quien involuntariamente golpea objetos con su trasero al caminar. 

Si el culefardo entra en un lugar pequeño, rodeado de escritorios y pilas de papeles, mesas con botellas, vasos, jarrones y adornos, seguramente hará que su culo choque con el borde de una mesa o un escritorio, haciéndolos trastabillar. El culefardo no puede calcular el ancho de sus caderas; de hecho, muchas veces, sus nalgas quedan atascadas en algún lugar insólito y bochornosamente ridículo: en las escaleras mecánicas de un shopping, la puerta giratoria de un banco o el inodoro.  
La definición puede sugerir que el culefardo tiene asentaderas demasiado grandes. Esto no es necesariamente así: hay personas de culo pequeño que no saben cómo manejarlo. Puede que no sean torpes con las manos, ni con los pies, pero sí con el trasero.

Se suele llamar “culefardo”, por extensión, a cualquier persona torpe.

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Anfídoto

Posted by jorgemux en abril 18, 2012

(Sustantivo. Del griego anphi = de dos caminos y dótos = dado)

Medicamento que cura un determinado mal, pero provoca un mal similar al que curó. 

Un anfídoto es un remedio inútil. Si le duele el estómago, el anfídoto lo curará. Pero la consecuencia secundaria de haberlo tomado será un nuevo dolor de estómago. Le curará el dolor de cabeza, pero entre las reacciones adversas de ese medicamento está… el dolor de cabeza. Una pastilla contra el insomnio lo relaja y lo hace dormir. Pero en mitad de la noche se despertará, porque la pastilla activa una reacción química cerebral que le quita el sueño. El anfídoto tiene una ventaja: elimina las causas de su padecimiento. Pero tiene una desventaja: genera otras causas para sufrir ese mismo padecimiento.

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Trastacular

Posted by jorgemux en febrero 29, 2012

(Verbo)

No llegar a sentarse en algún lugar y estar a punto de caer de trasero al piso.

La acción de trastabillar implica un traspié o tropezón sin caerse. El que trastabilla no cae, pero estuvo a punto de hacerlo. Lo mismo le ocurre al que trastacula, con la diferencia que el traspié no es dado con el pie, sino con el trasero.

Cuando un ómnibus o un tren tienen violentas sacudidas por pozos, el trasero de sus pasajeros no puede mantenerse firme en el asiento y trastaculan. Una persona sentada de modo inestable en el brazo de un sofá o en un lugar cuya superficie es más pequeña que su trasero, tiende a trastacular.

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