Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘L’ Category

Legestorio

Posted by jorgemux en abril 26, 2013

(Sustantivo. Del latín legere = leer y terminación -torio que indica despectivo)

1. Dícese del grupo de personas que lee libros y revistas obsoletos.

El legestorio lee revistas “Muy Interesante” del año 1985 en las que se realizan predicciones para el año 2000, o un folleto que explica las nuevas funciones del renault 12, o un libro sobre política internacional del año 1970 en el que advierten la posibilidad de que el comunismo ruso avance sobre latinoamérica. El legestorio se forma una idea anacrónica y distorsionada de su entorno, y es perseguido por fantasmas que desaparecieron hace mucho tiempo.

2. Dícese del grupo de personas que sólo considera auténtico libro al que está impreso en papel. 

En esta acepción, el legestorio puede estar actualizado con respecto a las temáticas que lee, pero su idea de “libro” está asociada directamente al papel. No considera que la lectura en computadora sea una auténtica lectura, o que leer un blog sea realmente leer. 

Posted in L, Vida Cotidiana | Leave a Comment »

Logótafo

Posted by jorgemux en marzo 14, 2013

(Adjetivo. Del griego lógos = discurso, razonamiento y táphos = sepultura, ocultamiento)

Quien anuncia que posee excelentes argumentos, pero jamás los esgrime. 

El logótafo aparece para mostrarnos que es un baúl lleno de evidencias y explicaciones, aunque jamás se rebaja a comunicar sus convincentes y potencialmente irrefutables tesis. Sus aportes discursivos son escuetos, disuasivos y definitivos, y manifiestan la convicción de que con esas pocas palabras es suficiente para refutar las afirmaciones rivales. Suele decir: “Si yo hablara, te darías cuenta de que estás equivocado”, “Te metiste con un tema complicado y yo sé bastante de eso. Pero no vale la pena discutirlo”, “No, no es así. Tengo veinte millones de argumentos para mostrártelo, pero si lo hago vamos a estar todo el día”. “Si supieras la cantidad de cosas que podría decirte sobre esto, no pensarías de ese modo” o alguna variante de estas expresiones. Cree que ha zanjado la cuestión con solo afirmar que, si quisiera, podría contribuir con algún testimonio o prueba categórica y apabullante. Pero su aporte se queda en eso: en contarnos que él tiene el don y la dicha de haber hecho los razonamientos irrevocablemente correctos y de haber llegado a las únicas conclusiones verdaderas.

Un logótafo es una extraña especie de dispolémico. Pero, mientras este último evita cualquier discusión, el logótafo se mete en ella sólo para afirmar que él tiene razón, y sin embargo no se toma el trabajo de exhibir sus razones.

Posted in L, Terribles Artes Discursivas | 2 Comments »

Labísedo

Posted by jorgemux en julio 31, 2012

 (Adjetivo. Del latín labans = vacilante y sedere = sentarse)

Quien hace tambalear su silla cuando está sentado. 

Para los labísedos, estar sentado implica un movimiento trabajoso; un malabarismo que pone a prueba la resistencia del asiento. El labísedo pone la silla en dos patas o en una; la mueve de atrás hacia adelante. Se sienta con el trasero, con las rodillas, a veces en el borde, a veces muy atrás. El labísedo provoca una enorme incomodidad en quienes lo observan, pues parece que está siempre a punto de caerse. Los dueños de la silla añaden otra preocupación: que los movimientos y rechinares del labísedo terminen por romper la silla.

En sentido metafórico, también puede llamarse así a la persona que continuamente amenaza con remover a alguien de su despacho. Quien está buscando ocupar un alto cargo, se dice que “serrucha el piso” de sus superiores, es decir: desea que su asiento tambaleé hasta caerse. Dado que el sillón y el despacho son símbolos de poder y de seguridad, el labísedo es el que intenta corroer ese poder.

Posted in L, Vida Cotidiana | Leave a Comment »

Loncoño

Posted by jorgemux en diciembre 29, 2011

¡Pero si el padre de esa familia es sobrino tercero del abuelo de mi prima segunda!

(Sustantivo. Del latín longus = lejos, largo y cognatus = pariente)

Pariente lejano cuya relación parental se convierte en casi simbólica.

Mis tatarabuelos, los hermanos de mis tatarabuelos y los hijos de esos hermanos conforman meandros generacionales cuyas descendencias apenas si podrían reconocerse como parientes. La hija de la sobrina tercera de mi padre es alguna especie de prima mía, pero lleva otro apellido y ninguno de sus familiares actuales tiene relación con alguno de los míos.  Alguna vez, cuando en un encuentro casual (la sala de espera del médico o la cola del supermercado), después de mucho hablar sobre otros temas, deducimos que el apellido de ella es el de la esposa de uno de los tíos de mi bisabuelo, podemos desandar la madeja generacional hasta encontrar nuestro pariente en común. Una vez que se halla este antepasado, alguno de los dos puede exclamar: ¡Somos parientes! Pero a ese parentesco le falta sustancia, porque no es posible darle nombre a esa relación, o en todo caso, si se pudiera, se la debe reforzar con rebuscados números ordinales: ¿Yo soy tu tío abuelo tercero? ¿Mi abuelo es el abuelo segundo de la tía abuela de tu madre? A veces, después de despistarnos entre los caminos generacionales, simplemente concluimos que tenemos “algún parentesco”. En realidad no somos parientes: somos loncoños. Nada nos une, salvo un lejanísimo reguero de sangre común; alguno de los padres de nuestro bisabuelos crió a alguno de nuestros abuelos, y nada más que eso. A veces ese descubrimiento es suficiente para sentir que se descubrió una nueva familia, y los loncoños organizan asados y reuniones de fin de año juntos; se visitan para los cumpleaños y se piden dinero prestado como si de verdad fueran parientes.

Las personas frívolas se sienten importantes si descubren que un actor famoso es loncoño suyo. En esos casos, tratan de “acercar” generacionalmente a su famoso. Si Lorenzo Lamas es un tío tercero, ellas dirán que es un “tío” a secas. Por el contrario, si son parientes cercanas de alguien famoso pero despreciable, dirán que son loncoños. “Yo soy descendiente de Hitler, pero no directo. Parece que Hitler era el padre de uno de los tíos segundos de mi madre”

Posted in Actitudes Humanas, L | 1 Comment »

>Liparquibio

Posted by jorgemux en enero 24, 2011

>

(Sustantivo. Del griego leípo = dejar; arché = inicio, principio y biblíon = libro)

1. Acción y efecto de abandonar un libro en las primeras páginas. 

Podría pensarse que el liparquibio se comete sólo cuando una lectura resulta poco interesante. Sin embargo, este fenómeno ocurre por motivos muy diversos: cuando hay muchos libros y poco tiempo para leerlos, es probable que se hojeen muchos sin la firme decisión de terminarlos o tan siquiera avanzarlos. Otras veces, aunque no nos corra el tiempo y por más cautivantes que resulten los primeros párrafos, simplemente (y sin razón) no seguimos leyendo. Es común que se formen pilas de libros en los escritorios y mesas de luz, y que de esas pilas ya hayamos examinado las primeras carillas de cada ejemplar y que, por lo tanto, podamos sospechar con cuáles de ellos retomaremos la lectura, y con cuáles cometeremos liparquibio.
Por extensión, se denomina así a los libros que quedan amontonados como muertos, huérfanos de lectura y de biblioteca: “Tengo liparquibios hasta en el baño. No sé bien qué hacer con ellos: si guardarlos, regalarlos, quemarlos… o seguir leyéndolos“, puede decir un desconcertado bibliófilo: él seguramente valora la lectura e incluso manifiesta interés por esos libros, pero ya sabe que no va a seguir leyéndolos y que sólo estarán ahí ocupando espacio.

2. Cualquier actividad que se abandona en el inicio.

A veces, fulgoritos y atornugados comienzan a practicar yoga, andinismo, inglés o aikido, y abandonan en los primeros intentos. La acumulación de estas actividades abandonadas es el reguero de los liparquibios de nuestra vida. Después de un liparquibio, es normal que queden optoparoncios.   

Puede tomarse el término “liparquibio” como un sustantivo colectivo, que se refiere (en singular) a todas las actividades abandonadas: “Ahí están la guitarra, el traje de payaso, los libros de cocina y la escopeta. Todos ellos conforman el liparquibio de mis últimos tres años

Posted in L | 1 Comment »

>Limbisomnio

Posted by jorgemux en diciembre 16, 2010

>

(Sustantivo. Del latín limbus = limbo, franja, borde y somnus = sueño)

Tiempo en el que aun no se puede conciliar el sueño pero todavía no se declara el insomnio.

¿Cuál es el límite entre el “aun no puedo dormir” y el “ya no podré”? Después una arbitraria cantidad de vueltas en la cama (prequiversas), pensamientos desconectados e imaginaciones casi involuntarias, caemos en la cuenta de que todavía estamos aquí. Hubiéramos querido que el yo desapareciera, pero eso no ha ocurrido. Esperamos un tiempo más, dándole una nueva chance al sueño. Esos tiempos de conciencia desvaneciente pero no del todo desvanecida son los limbisomnios. Si finalmente nos hartamos de la cama calurosa y de poses casi teatrales que adoptamos para encontrar la posición exacta en la que nuestro cuerpo se siente cómodo, el limbisomnio se ha acabado y ha llegado la hora de dictaminar el insomnio.

Posted in L | Leave a Comment »

>Letifrema

Posted by jorgemux en noviembre 18, 2010

>

(Sustantivo. Del griego leté = olvido  y eu = bueno y froné = pensamiento)

Sensación de que la idea olvidada era muy buena.

Por culpa del pistentimio, vamos por la vida teniendo ideas momentáneas que se pierden en el olvido. Por culpa de los letifremas, nos embarga la sospecha de que esa idea perdida habría sido genial; quizás el leit motiv para escribir una novela famosa, o una tesis doctoral, o el guión de una película, o un método para ayudar a depresivos. Desde luego, no hay manera de corroborarlo: sólo nos queda la sensación de haber perdido algo bueno, aunque no haya quedado el menor vestigio de ello en nuestra memoria. Después de un letifrema, se pueden ensayar lamentos y  autocompasiones: después de todo, uno es talentoso, tiene buenas ideas, pero el olvido nos juega una mala pasada. Sin embargo resulta sospechoso que sólo recordemos las ideas malas y estériles: nunca podemos olvidar la copla guaranga que se nos ocurrió en el colectivo, la invención de un títere hecho enteramente con embutidos, o el novedoso método para darse una paliza solo. En cambio, esas ideas que habrían cambiado la mente y el destino de la humanidad permanecerán para siempre en el olvido.
Es posible que las personas a quienes calificamos de mediocres sean, en realidad, grandes genios creativos con muy frágil memoria. Como uno mismo.

Posted in L | 2 Comments »

>Losinar

Posted by jorgemux en noviembre 10, 2010

>

(Del latín laudatio = elogio y sinuosus = sinuoso. También puede aceptarse la forma lausinar. Sustantivo: losinación. Sustantivo agente: losinador

Elogiarse a sí mismo de manera indirecta.

Yo soy la más fea de toda la familia“, dice una modelo hermosísima para elogiar a sus hermanas. Sin embargo, ella sabe de su increíble belleza y es consciente de que con sus palabras marca un estándar familiar bien alto. No faltan los desprevenidos que caen en la trampa y exclaman: “Si ella es la más fea, ¡cómo serán las hermanas!
El losinador evita hacer referencia directa a sus virtudes. Sin embargo, ciertos comentarios delatan su necesidad de elogiarse: “Ayer seleccionaron a los más aptos para el puesto de gerente, que cobra cinco mil euros, trabaja tres horas por día y tiene seis meses de vacaciones. ¡Qué laburo de mierda! ¿A que no sabés a quién eligieron? A mí, claro.” Aunque finja que no le interesa el trabajo, losina dejando deslizar que no cualquiera puede acceder a ese puesto.
No me gustan los libros que escribo; sin embargo han sido elogiados por los más grandes escritores. Saramago dijo que soy el mejor escritor del siglo. Allá ellos, no sé qué le vieron a mi escritura“, dice un escritor en una conferencia. Cada vez que una persona comenta el elogio que otro le hizo, e inmediatamente trata de rebajar ese elogio, está losinando. Aun si dice “sinceramente, creo que no merezco ese elogio“, sigue losinando: no sólo desea que lo elogien; también quiere que lo consideren humilde.

Posted in L | 1 Comment »

Lipolexia

Posted by jorgemux en octubre 13, 2010

(Sustantivo. Del griego leípo = ceder, abandonar y lógos = razonamiento, discurso)

Momento de un discurso en el que se pierde el hilo racional.

A veces, promotores de medicinas new age, anunciadores de la segunda venida de Cristo, piscóticos que creen ser perseguidos por demonios, profetas de apocalipsis anunciados en símbolos inextricables al pie de una pirámide o exégetas de las maléficas intenciones de políticos, pensadores y científicos, revisten su discurso con un halo de racionalidad para presentar sus dudosas hipótesis como si fueran verosímiles y aceptables. Pero en algún momento dan poco sutiles saltos al vacío, sacando conclusiones de la nada y cambiando el tono neutro por uno agresivo y enloquecido. En ese punto en el que la racionalidad se permuta por inextricables maldiciones, admoniciones o presagios, se ha desatado la lipolexia.
En los programas de televisión, ciertos invitados (supuestamente expertos en algo, probablemente de tinte ligeramente humanístico) aprovechan los minutos de aire y la buena predisposición de un conductor, para presentar su ciencia, sus estudios, las teorías que han frecuentado y los diplomas que han obtenido. Si los dejan seguir hablando, puede que comenten con poco detalle qué están haciendo actualmente, cómo llevan a cabo sus experimentos, con qué renombradas revistas internacionales trabajan, qué libros han publicado, cuántas becas han obtenido. Si les dan más minutos de aire, puede que alguno se atreva a confesar que la ciencia no sirve para nada y que lo mejor es el estudio del poder de las piedras y el agua, y tal vez pida un vaso de agua para mostrar que se pueden captar “malas ondas” con sólo sumergir una piedra en ella. Otro podrá confesar que sólo cree en el poder sanador de los espíritus; el de más allá se declara devoto de María y el siguiente no dejará pasar la oportunidad para asegurar que los niños índigo vendrán a salvar el mundo, o que hay un demonio violador que acecha detrás de los roperos, o que el cáncer no es una enfermedad sino un extraterrestre, o que las personas están siendo controladas a distancia por habitantes de Neptuno, o que el queso tiene sentimientos, o que las cañerías son sistemáticamente envenenadas por políticos corruptos que quitan el veneno un segundo antes de que abramos las canillas. Nadie sabe cómo se ha llegado a ese punto de la charla, pero en algún momento el discurso abrió el juego a opiniones absolutamente delirantes, inoportunas, insólitas y penitéticas. Ese momento es el de la lipolexia

Posted in L | 4 Comments »

Letámara

Posted by jorgemux en septiembre 30, 2010

(Sustantivo femenino. Del latín laetitia = alegría y amaritudo = sabor amargo)

Exaltada alegría con un dejo de preocupación.

El lenguaje de las emociones es escaso y escurridizo. Las sensaciones agridulces definirían, en su amplio espectro, algo que con este término pretende definirse puntualmente. La letámara, sin llegar a ser agria, sí tiene un tinte ligeramente amargo. Es una alegría incontenible que se expresa en risas y cantos, pero que por lo bajo, en la cercana periferia de lo consciente, esconde un temor, un dolor, una inquietud o una pérdida.
Disfrutar de un pleno día de campo con la familia, pero estar preocupado por si entrarán a robar en la casa que ha quedado sola es un ejemplo de letámara. En cambio, si la preocupación opaca el disfrute, ya no estamos hablando de la misma emoción.
Las personas neuróticas nunca pueden tener una felicidad completa; lo máximo a lo que pueden aspirar es a infrecuentes letámaras. El resto del tiempo vivirán obliteradas por sus a veces ridículas preocupaciones. 

Términos relacionados: leticismo, modulancia.

Posted in L | 1 Comment »