Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘I’ Category

Incicuestión

Posted by jorgemux en febrero 14, 2014

(Sustantivo. Del latín inscita = inocente [también, quizás de insidiosa = insidiosa] y quaestio = interrogación, asunto. Variantes: inscicuestión, inscicuestia, incicuestia)

Pregunta ingenua bien formulada que sin embargo no puede responderse de manera satisfactoria.

Cuando se expone un conocimiento o una ciencia ante un público, es muy común que surjan preguntas difíciles e inabordables de parte de ese público. Esto no ocurre porque el alumnado sepa más que el expositor, sino porque existe un sinnúmero de cuestiones básicas que quienes son expertos ni siquiera se han planteado.

En una clase sobre biología, el profesor dice que los renos pelean si saben que los cuernos de su oponente no son más grandes que los propios. Un alumno pregunta, ingenuamente, cómo sabe un reno de qué tamaño son sus propios cuernos. El profesor enmudece: nunca se ha preguntado esto, y en rigor no sabría cómo responder. A su vez, en una exposición sobre física básica, un asistente podría preguntar por qué caen los cuerpos. Se le explicará, con cierto detalle, las leyes de la gravedad y la historia de la física desde Galileo hasta Newton. Pero el alumno podría insistir, cuestionándose por qué los cuerpos siguen esas leyes y no otras. Un profesor de matemática podrá explicar con solvencia el teorema de pitágoras, pero quizás no pueda responder a la más inocente requisitoria: ¿Qué es un número?

Muchos docentes temen a las incicuestiones y utilizan la deplorable estrategia de atacar a quienes las formulan: “No estamos hablando de eso”; “Con esas preguntas no llegamos muy lejos”; “Si nos detenemos en planteos de este tipo nunca vamos a terminar con el programa” o el más agresivo “Hay que estar muy al pedo para preguntar eso”. En algunos ámbitos educativos, la incicuestión irrita y enoja. A veces (raramente), el docente acepta su desconocimiento. Eso sí, si el docente es religioso tendrá un respuesta comodín para todo: Dios lo quiso así.

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Idiodosis

Posted by jorgemux en noviembre 19, 2013

(Sustantivo. Del griego ídios = propio, aislado y dósis = acción de dar. Adjetivo: idiodósico)

Decisión personal y parcialmente arbitraria acerca de cuál  medicamento se debe tomar, en qué momento y en qué dosis.

El médico dice que ya no hace falta tomar ibuprofeno, pero nosotros juzgamos que estaría bien un comprimido por la mañana y otro por la tarde. Nos habían recetado una amoxicilina de quinientos miligramos, pero el idiodósico cree que una de setecientos cincuenta es mejor y más efectiva. ¿Hepatalgina después del almuerzo? No, mejor treinta gotas antes y treinta gotas después. O quizás cuarenta, o cincuenta. ¿Tres pastillas por día para controlar la hipertensión arterial? No, no hace falta tanto. Con una día por medio está bien. ¿Aspirinas? No, mejor paracetamol. Quien padece de idiodosis sospecha (a veces con fundamento) que los médicos yerran sistemáticamente en sus prescripciones: si le dijo al traumatólogo que la rodilla le duele a la mañana, ¿por qué le hace tomar un calmante durante la noche? Sin duda es mejor tomar uno a la noche y otro a la mañana. El idiodósico está convencido de que los especialistas son burócratas poco informados acerca de los verdaderos sufrimientos de sus pacientes. Cree que toda receta padece de una inadecuación fundamental, y que las cantidades recetadas son solo sugerencias o recomendaciones versátiles y sujetas a opinión. Desde luego, a veces los médicos se comportan como burócratas expeditivos y a veces se equivocan de forma grosera. En esos casos parece más sano inventarse una prescripción que seguir al pie de la letra las proporciones señaladas. A veces, claro, la impericia médica combinada con una imprudente idiodosis desembocan en un mal mucho mayor.  

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Intermituerto

Posted by jorgemux en abril 23, 2013

(Adjetivo. De intermitente y tuerto)

Dícese de quien tiene una discapacidad notoria que cada tanto desaparece. 

El intermituerto la semana pasada tenía una renguera muy pronunciada y se ayudaba con bastón. Ayer, sin embargo, caminaba perfectamente. Hoy otra vez anda con bastón. Hace unos días estaba sordo. Ayer no. Hoy otra vez es sordo. Hoy a la mañana tenía una hernia. A la tarde había desaparecido. Nunca sabemos si su situación es fingida o real, pero el intermituerto jamás da las explicaciones del caso. Simplemente, vemos que su ceguera total, su parkinson o su neurofibromatosis se han curado de un día para el otro, y nadie le hace preguntas. Pero un tiempo después vuelve a tener todos los síntomas y nos quedamos con la duda de qué demonios pasó en el medio. Quizás se trate de una enfermedad complicada que cada tanto da algún respiro. Quizás hay días en los que está completamente curado, pero tiene la mala suerte de recaer en los mismos síntomas. Quizás sus males son puramente psicológicos o tal vez está fingiendo todo el tiempo, incluso cuando está con buena salud.

Podría haber intermituertos más desconcertantes que los ejemplificados más arriba. Podría ocurrir que a una persona le hayan amputado las piernas y que, a pesar de eso, la veamos caminando por la calle. O que a un manco le vuelva a crecer la mano por un día. O que el tío muerto reviva los viernes a la noche cuando se prepara el asado y el vino.

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Idioteísmo

Posted by jorgemux en noviembre 8, 2012

(Sustantivo. Del griego idios = propio, único y theós = dios. Adjetivo: idioteísta.)

Doctrina según la cual las propiedades divinas son aceptadas o rechazadas arbitrariamente según el parecer del creyente. 

Algunos idioteístas han recibido una formación religiosa, pero se reservan el derecho a aceptar o rechazar algunas (o todasa) las cualidades que se atribuyen a la divinidad: “No creo que Dios sea todopoderoso”; “Yo soy católico, pero eso de que Dios es uno y trino no lo creo”. En algunos casos puede haber un sincretismo con elementos religiosos y/o cosmológicos y otros puramente afectivos: “El dios en que yo creo es una mezcla de creador del universo con lagartija con John Wayne”. “Yo creo que Dios es el Amor, es Mi Abuela, es la savia que circula por los árboles y es un aroma de mi infancia”. Cada persona puede elaborar el dios que mejor le parezca: un problema aparte es decidir acerca de su existencia, y cuanto más bizarra sea la mixtura de cualidades atribuidas, más difícil será aceptar que esa conjunción tenga entidad efectiva. 

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Intraorito

Posted by jorgemux en abril 10, 2012

(Sustantivo. Del latín intra– = en el interior y del griego óros = montaña. [Mejor que endorito, del griego éndos y óros])

Objeto que viene con fuerza del interior de la tierra. 

Si un meteorito es algo que proviene del cielo (esto es, un lugar más alejado que la altura de las montañas), el intraorito es un “meteorito del interior de la tierra”.
Podría pensarse que las rocas volcánicas son intraoritos. Pero el término se refiere con propiedad a un fenómeno curioso y poco documentado: la irrupción inesperada de un objeto (por lo general una roca) que se abre paso a través de la tierra y aparece de golpe en algún lugar en el que no hay ningún tipo de actividad geológica o volcánica visible. Una calle, el patio de una casa, un estadio de básquet: cualquier lugar puede verse visitado por un intraorito, el cual aparece después de haber dejado un agujero de varios kilómetros en el suelo.
No sólo rocas provienen del interior de la tierra: existen curiosos intraoritos, como restos de máquinas herrumbradas, vasijas y esculturas milenarias, e incluso huesos de animales desconocidos.

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Ibuprofeta / Ibuprofecía

Posted by jorgemux en noviembre 2, 2011

(De ibuprofeno y profeta / profecía)

Ibuprofeta: Adjetivo.

1. Dícese de quien adquiere habilidades proféticas tras ingerir una medicación leve. 

2. Dícese de quien adquiere una habilidad profética poco predictiva y de corto alcance, presuntamente producto de una medicación mal administrada. El ibuprofeta tiene clarividencias como las siguientes: “Esta tarde te tropezarás con una piedra y en verdad os digo, no te caerás pero te asustarás un poquito”; “Veo venir en tu futuro que irás al kiosco a comprarte un alfajor”; “Siento en mi alma que pronto tu destino cambiará e irás al baño a orinar”. Quienes rodean al ibuprofeta lamentan que ese especial estado de vaticinador se malgaste en predicciones tan poco sustanciosas.

Ibuprofecía: Sustantivo. Estado místico profético inducido por un medicamento casi inocuo.

En rigor, un ibuprofeta puede entrar en ibuprofecía casi con cualquier estimulante: un café, un mate, un plato de fideos o la propia dopamina de su cerebro.

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Imbestiagar

Posted by jorgemux en octubre 5, 2011

(Verbo transitivo. De investigar y bestia. Adjetivo: imbestiagador)

1. Investigar algo de manera apresurada.

2. Considerar como suficiente el saber obtenido en los dos primeros párrafos o la contratapa de un libro. “El resto del libro es el desarrollo de esos dos párrafos”, dice el imbestiagador, autoeximiéndose de leerlo completo.

3. Dar por cierto el primer resultado en Google que confirme una hipótesis dudosa. En las discusiones acaloradas, suele ocurrir que alguien termine aceptando una posición difícil de sostener, y que para ello recurra al dudoso expediente de “leí artículos en internet que hablan de esto”. Por ejemplo, si usted -por esos azares de la discusión- se ve obligado a sostener que “los franceses sordos cometen incesto“, encontrará algunos resultados que pueden servirle como punto de apoyo a ese disparate. Haga la prueba.

4. Sacar conclusiones rápidas y apresuradas a partir de un único hecho dudoso del que no se ha hecho una investigación suficiente. Los periodistas se especializan en este tipo de imbestiagación: “Miren cómo explotaron esas casas. Seguro que cayó un meteorito, no hay la menor duda

5. Buscar de manera sistemática información para avalar los propios prejuicios de clase. “Los pobres, los negros y los bolivianos son más propensos a la pederastia, al robo y al alcohol. Después de buscar durante muchas décadas, encontré finalmente dos capítulos de libros que avalan mi posición

6. Sentirse experto sobre algún tema por haberlo leído en Wikipedia.

7. Acceder a manuales básicos en los que se explica sin profundidad y con ejemplos cotidianos una multitud de hechos complejos sólo asequibles a quienes conocen mucha matemática y física.Por fin entendí la mecánica cuántica. Resulta que es como un montón de tuerquitas que van de acá para allá y así van creando las cosas en el universo“. Es sumamente ilustrativo (y gracioso) el texto de Esteban Podeti al respecto de esta clase de imbestiagación.

8. Pretender acceso a un saber complejo a partir de una metodología errática, torpe y poco sistemática, como hacer un doctorado en química en los momentos libres que permitan la borrachera, las fiestas y el baile hula hula; o pretender dividir una célula con un hacha.

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Infraficio

Posted by jorgemux en julio 28, 2011

(Sustantivo y adjetivo. Del latín infra = debajo y facio = hacer.)

Dícese de la acción o del conjunto de acciones que están por debajo del mínimo crítico para ser efectivas.

Comer un grano de arroz, lavarse la mejilla izquierda todos los días o leer un renglón de una revista de astrofísica son claras acciones infraficias si lo que se desea es paliar el hambre, mantener el cuerpo limpio o ser experto en astrofísica, respectivamente. Ciertas acciones deben aplicarse no sólo de forma sistemática, sino también masiva e insistentemente. “Todos los días hago ejercicio. No entiendo por qué no me baja la panza”, puede quejarse un deportista amateur sin decir mentira. Sin embargo, si sólo ejercita los bíceps, y si su trabajo aeróbico consiste en correr doscientos metros hasta el gimnasio, entonces su ejercicio es claramente infraficio. Su actividad, por muy insistente que sea, es inoperante para el resultado esperado.

Algunas personas enmascaran el nulo resultado simulando que la acción es acumulativa. “Me como un grano de arroz cada día. En cinco años, me habré comido diez platos”, pueden decir, dando a entender que diez años es un tiempo más que suficiente para saciarse con granos de arroz (¡Cualquiera se saciaría con diez platos de arroz!) He aquí, entonces, la falacia acumulativa: cuando una acción es infraficia, no se acumula; cualquier razonamiento que esté sustentado por la creencia de que hay resultados acumulables en una acción infraficia, está destinado al fracaso.

Un ejemplo evidente tiene que ver con las bolsas de polietileno. Desde los supermercados se alienta al uso de las “bolsas ecológicas”. Se supone que una bolsa ecológica permite ahorrar centenares de las otras bolsas, que son contaminantes y no biodegradables. Es cierto que el cliente que usa una “bolsa ecológica” no usará unas cuantas de las otras. Pero eso no significa que haya un impacto masivo en la disminución del uso del polietileno. Las cien o doscientas bolsas que el cliente no usará no se acumulan y no conforman un número crítico para reducir el uso del polietileno. Además, casi cada producto de góndola contiene polietileno. Si el cliente lleva diez productos (yerba, leche, fideos, carne, yogur, galletitas…), se llevará consigo diez bolsas (pues cada producto individual viene empaquetado en polietileno). ¿Qué diferencia crítica puede hacer si a esas diez bolsas de polietileno se las pone dentro de una “bolsa ecológica” para llevarlas a su casa? Para que haya un verdadero impacto, deberían reemplazarse todos o la mayoría de los empaques de polietileno. Esta falacia se utiliza a menudo para medir los impactos de ciertas actividades ecológicas: “Reciclá cien kilos de papel y salvá diez árboles”, dice un eslógan. Sin embargo, para salvar a los árboles no basta con imaginar el impacto acumulativo de nuestra actividad ecológica doméstica: las empresas fabricadoras de papel se encargarán de derribar esos diez árboles que creíamos haber salvado, porque poco les interesa nuestra tibia intención ecologista.

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>Isidebio

Posted by jorgemux en abril 28, 2011

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(Sustantivo masculino. Del latín ipsi  [dativo de ipse] = a sí mismo y debitio = deuda)

Deuda que se contrae con uno mismo.

Hay personas que dividen su dinero de acuerdo a varios tipos de objetivos: está el dinero que se ahorra para comprar el auto, el que se guarda para irse de vacaciones y el que se utiliza para gastos cotidianos. A su vez, este último rubro puede tener más subdivisiones: para alimentos, para artículos de limpieza, para mantener el auto y para medicamentos. ¿Qué pasa si gastamos más de lo que habíamos estipulado en un rubro, por ejemplo, si nos vamos de vacaciones a un lugar carísimo, restándole fondos al ahorro para comprar el automóvil? En ese caso, hemos contraído un isidebio: en algún momento deberemos ser más frugales en los otros rubros para reponer la cifra excedente del dinero gastado. Nadie nos va a reclamar si no lo hacemos: podríamos no comprar el auto, o ahorrar a un ritmo más lento. Pero si hacemos así nos sentimos traicionados por nuestras propias metas. En rigor, estamos traicionando a aquel que fuimos cuando decidimos guardar peso a peso para comprar el auto. Ese que tomó la decisión de ahorrar es otro, distinto del que decidió gastar para vacaciones. En cierto modo, el isidebio es un conflicto entre los proyectos económicos que tuvimos en un pasado inmediato y nuestros intereses presentes.

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>Idiófrono

Posted by jorgemux en marzo 7, 2011

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(Sustantivo y adjetivo. Del griego idios = propio, personal y phronéo = pensar)

Concatenación de pensamientos que sólo puede entender la persona que los tuvo.

¿Qué relación hay entre la canción “Don Fermín“, el recuerdo del nacimiento de un hijo y la cajera de un supermercado? La asociación entre estas tres nociones diferentes puede tener un tinte especial para una persona, y los tres pensamientos pueden estar automáticamente asociados entre sí sin que haya algo especial que los una. Si cada vez que se piensa en comer chorizos uno recuerda la melodía de una guitarra frenética, el número dos invertido, un compañero de secundaria contando un chiste en voz baja, la mandíbula desdentada del abuelo muerto, aerosoles y un frasco para análisis de orina, ha construido un inefable idiófrono.
Para que exista el idiófrono es necesario que ese encadenamiento se dé de manera sistemática y no que ocurra sólo una vez. 
Resulta prácticamente imposible explicar a otra persona el contenido de los idiófronos.

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