Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘D’ Category

Disprodigio

Posted by jorgemux en febrero 9, 2012

(Sustantivo y adjetivo. De dis- y prodigio)

1. Persona que abusa de su talento.
2. Persona que posee una habilidad insoportable.

(Como sustantivo, la palabra disprodigio se refiere al talento o a la habilidad abusivas propiamente dichas)

En la acepción (1), un disprodigio tiene un auténtico talento, pero lo demuestra de manera tan insistente en cualquier ocasión que se convierte en una tortura para sus amigos, parientes y compañeros de trabajo. Todos reconocen que Alberto tiene una voz hermosa, pero ya cansa un poco que se ponga a cantar en cuanta reunión haya, no deje hablar y exija aplausos durante horas. José es un maestro de la guitarra, pero, ¿es necesario que la toque incluso en la biblioteca? ¿Es posible que debamos soportar los raps espontáneos y creativos de Carlitos en las kermeses, los cumpleaños y los velorios? Eugenio es un excelente pintor, pero, ¿hace falta que traiga caballetes, acuarelas y pinceles al asado en el campo?

Si con la acepción (1) ya es difícil aguantar al disprodigio, en la acepción (2) las cosas se ponen peores. Según (2), el disprodigio no posee un talento digno de reconocimiento, sino una habilidad especial en rubros en los que es difícil determinar si se trata de algo elogiable o reprochable. Una persona que tiene la capacidad de hacer sangrar su nariz de forma espontánea; otra que puede eructar durante seis minutos; otra que puede tragarse cigarrillos encendidos: todas estas son ejemplos de actividades disprodigiosas en sí mismas. Pero para que el disprodigio sea completo, el “talentoso” debe tener una necesidad de mostrar su gracia en cualquier ocasión que se le presente: Ignacio vomita sangre como parte de su número en los cumpleaños de sus sobrinos; Juana se clava agujas en el estómago en las reuniones con sus amigos y Martín exhibe su habilidad para tragarse planchas de vidrio en la calle, en su trabajo y en las salas de espera del hospital.

En ambas acepciones, los ocasionales y cautivos espectadores sólo desean huir del disprodigio.

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Desparido

Posted by jorgemux en enero 17, 2012

(Adjetivo. De des y parir)

1. Dícese de quien siente que hay algo importante para hacer, pero se encuentra continuamente imposibilitado de hacerlo.

¿Imagina lo que sentiría si usted tuviera que parir, pero pasaran los años y no pudiera hacerlo? El desparido sufre esa sensación: hay algo en él que espera por liberarse, por mostrarse al mundo, pero nunca puede manifestarse. Siempre hay un obstáculo que se interpone entre lo que debe hacer y la acción efectiva. Muchas veces el desparido no sabe exactamente qué debe hacer; todo lo que tiene es la sensación de que hay algo importante, que ese algo importante se viene postergando desde hace mucho tiempo, y que cada suceso de su vida (dormir, comer, bañarse, trabajar, ganar dinero, tener hijos, vomitar, divertirse, entristecerse, nadar en el mar, respirar) es una distracción o un impedimento que sólo retrasa de manera indefinida lo que debe suceder.

2. Feto que se niega a salir del vientre de su madre.

El desparido lleva una vida completamente intrauterina. Pasa su niñez, su adolescencia y su vida adulta sin conocer la luz del día y alimentado por el cordón umbilical.

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Demenficio

Posted by jorgemux en octubre 27, 2011

(Sustantivo. Del latín de = sobre, con matiz de movimiento descendente; mens = mente y factum = hecho)

Falacia que consiste en calificar una acción según las intenciones o el estado mental de quien las efectúa. 

Dado que la definición es un tanto compleja, la ilustraremos con ejemplos.
De las personas sólo tenemos sus palabras y sus hechos; los estados mentales ajenos (y muchas veces incluso los propios) nos resultan inescrutables. Si Juan dona todos los días, espontánea y puntualmente una caja de alimentos a un comedor, podemos calificar la acción como buena. Sin embargo, cometeremos la falacia del demenficio si decimos: “Juan no tiene buenas intenciones; por lo tanto, esta acción no es sincera y es una mala acción. Que Juan lleve alimento a los pobres es siempre malo“. Como puede apreciarse en este ejemplo, la (supuesta) calidad ética de las intenciones del individuo que realiza la acción se convierte en la base para juzgar la acción. De ese modo, una misma acción podrá ser buena o mala, según la (supuesta) bondad o maldad de las intenciones del agente. Este modo de evaluar las conductas humanas soslaya el hecho de que, independientemente de las intenciones, hay hechos que de por sí son positivos o negativos; supone que una persona a quien a priori juzgamos como mala o interesada, jamás hará una acción buena o desintersada: aun si la hiciera, habrá de tener algún interés oculto. Si se juzga a priori una imposibilidad, no existirá ningún hecho que la contradiga, pues aun las acciones buenas serán interpretadas como emanadas de una mente perversa y malintencionada.
 
En política es muy común la aplicación de esta falacia. Se escuchan afirmaciones como esta:
-“La ley del matrimonio igualitario no es buena, porque todo lo que ha hecho la presidenta fue para obtener más poder y más dinero”
– “La política de derechos humanos es una pantalla; se han juzgado y encarcelado a genocidas de la dictadura, pero la intención de este gobierno es puramente pragmática y por lo tanto no nace de una convicción profunda”
– “Aun cuando algunas medidas favorecen a las personas de clases bajas, el gobierno tiene la intención de perjudicarlas a través de esas mismas medidas. Si bien apoyamos que se que les otorgue subsidios, esos subsidios no se dan por el bien de ellos, sino por el bien de quien los otorga”

Las acciones humanas pueden tener objetivos sumamente complejos y tortuosos. Eso, sin embargo, no le quita eficacia al producto de la acción. Si una medida malintencionada tiene resultados ampliamente positivos que se difunden a través de diversos estratos sociales y a través del tiempo, la mala intención de quien propone esa medida queda diluida; es un fenómeno mental inoperante encerrado dentro de una subjetividad subyugada por el alcance de sus actos.

Dos personas que hicieran exactamente lo mismo deberían ser juzgadas, según esta falacia, no por sus acciones sino por su (supuesta) vida mental e intenciones: “Marta y Josefina atienden al público con una dedicación increíble. Todos los clientes se van satisfechos. Sin embargo, Marta lo hace porque quiere ganar dinero para mantener a su familia; su acción no es genuina y por lo tanto es despreciable. Josefina, en cambio, es un amor; ella no se preocupa por el dinero y aun así atiende de maravillas. De hecho no le pagamos, ¡y vieras con qué entusiasmo viene igual a trabajar!

Esta falacia se utiliza para achacarle a otro una vida mental puramente plana y lineal. “Juan hizo X porque, como siempre, sólo piensa en sexo”. Si se explica la vida mental de Juan a través de un único objetivo común a todas sus acciones, es seguro que se está dando una imagen caricaturesca y empobrecida de sus propias conductas internas. De un sujeto que sólo piensa en un único objetivo (el sexo, las vacaciones, el descanso, el dinero) es fácil concluir que sus acciones son egoístas o malvadas. El problema con esta clase de interpretaciones es que, excepto en las malas telenovelas, las personas suelen tener una vida mental rica y llena de intereses diversos. Ocasionalmente, uno de esos intereses es el de realizar una buena acción sin obtener recompensa ni reconocimiento.  

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Devicto

Posted by jorgemux en julio 21, 2011

(Adjetivo. Del latín des = negación, inversión de significado y victus = vencido [aunque, por similitud con la etimología de “víctima”, posiblemente la raíz sea victima = animal destinado al sacrificio])

Dícese de la persona que, a pesar de haber sido perjudicada por un suceso negativo, no se comporta como víctima. 

Es muy común encontrar personas que se victimizan; es decir: se comportan como víctimas aun sin serlo o, habiendo sido perjudicadas en grado mínimo, asumen un comportamiento exageradamente chirrioso: “Me atacó un mosquito durante la noche; creo que me dejó tantas picaduras que me voy a morir; no sé si voy a poder ir a trabajar, ¡por qué me pasa todo a mí!“.
De modo contrario, el devicto tiene al menos una importante razón para comportarse como víctima, pero no lo hace. Le han robado todos sus bienes, su familia ha sido asesinada; alguien le arroja ácido en la cara y le deja secuelas de por vida; su jefe lo maltrata y lo humilla sin razón, pero él posee una increíble capacidad para mantenerse ecuánime, magnánimo y de buen humor. Quienes rodean al devicto le ofrecen oportunidad de manifestar su dolor o su descontento con el mundo, pero nada de esto funciona: él en ningún momento asume que el perjuicio recibido sea digno de queja.

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Dapenso

Posted by jorgemux en junio 29, 2011

(Adjetivo. Del latín do = dar [en tercera persona del singular del presente indicativo: “dat”], y pensum = tarea) 

Técnico o especialista en algún oficio que, en lugar de hacer su trabajo, da indicaciones a su cliente para que lo haga él.

Cuando un gasista llega a casa para arreglar el calefactor (el cual se apaga sin razón aparente), esperamos que él se haga cargo de ejecutar el trabajo. Puede que, al principio, haga algunas comprobaciones y constate el estado del artefacto. Puede que lo limpie, lo sacuda, le cambie la termocupla. Pero si el desperfecto continúa y él no sabe muy bien cómo solucionarlo, es posible que comience a hacernos recomendaciones ligeramente riesgosas, de difícil ejecución y de incierto pronóstico: “Manténgalo sin la tapa“, “Desmonte la perilla y desarme el dispositivo chispero“, “Rompa la pared, cambie la salida de ventilación, haga un codo a cuarenta y cinco grados, encastre las partes y luego arregle la pared“; “Haga un agujero en el techo para sacar el sombrerito de la chimenea; luego consiga membrana asfáltica y brea; cubra los costados del agujero con brea derretida, consígase un mechero para calentar la brea y reponga el cielo raso roto con una capa de yeso poco diluida“. Como podrá apreciarse, el gasista no piensa llevar a cabo estas trabajosas labores -las cuales tampoco garantizan que el calefactor funcione- sino que se limita a sugerirlas para que se haga cargo su cliente. Desde luego, el dapenso sabe que no llevaremos a cabo todas las complicadas acciones que nos sugiere, y con eso tiene su victoria ganada: después de todo, si el calefactor no funciona ya no es culpa de él, sino de nuestra pereza e incapacidad para seguir consejos de gente que sabe.

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>Desestar

Posted by jorgemux en junio 8, 2011

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(Verbo)

1. (De des– y estar)

No estar en el lugar en que se está. 

Esta amplia definición puede acotarse a casos concretos. Cuando una persona no puede concentrarse en su trabajo porque recuerda las excelentes vacaciones que se terminaron, se dice que desestá en su actividad laboral. Físicamente está allí, pero su voluntad se ha ido. En este ejemplo cotidiano, desestar es sinónimo de desconcentrarse y evadirse mentalmente.

Existen ejemplos más complejos, en los cuales una persona tiene la sensación de que no está. Ella misma, aunque puede darse cuenta de que está físicamente aquí, siente que no está. Todo lo que la rodea le parece familiar, incluso la ropa que lleva puesta, sus manos y su propio rostro. Pero siente que no es él el que mira esa escena: él está muy lejos -no sabe dónde- y el cuerpo que está en este lugar le parece una especie de desconcertante impostura.

Se desestá, también, cuando se convierte al presente en una mera sala de espera del porvenir. De ese modo, nunca se está viviendo en el momento actual sino en un indeterminado futuro, en el que -se espera- muchas cosas se resolverán o serán más disfrutables. Una canción del grupo La Portuaria propone corregir esta actitud: “Nada es mejor / nada es igual / el tiempo es amigo / si estás donde estás

2. (De des– y siesta. Participio: desestado)

Quitar a alguien la posibilidad de dormir la siesta.

Cuando una persona decide acostarse a dormitar, es posible que justo lo llamen por teléfono, le toquen el timbre o recuerde que debe hacer algo. Entonces se levanta de la cama y atiende sus ocupaciones urgentes. Esta persona es una desestada: ya no podrá volver a acostarse o, si lo hace, no podrá dormirse y arrastrará bostezos, cansancio y malhumor durante el resto del día. Quienes se topen con ella, le reprocharán su humor, las ojeras y la tendencia a que sus párpados se cierren. Esos preciosos minutos de descanso que le han quitado convertirán al desestado en una persona amargada e inútil.

También puede llamarse desestada a una persona que siempre tiene ojeras, malhumor y cabello despeinado, aun cuando duerma a la perfección tanto a la noche como durante la siesta.

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>Desencachado

Posted by jorgemux en febrero 9, 2011

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(Adjetivo. De cacha, expresión familiar que significa trasero. No confundir con desencanchado: que no se siente a gusto en la cancha)

Que tiene el trasero muy pequeño.

A algunas personas se les termina la espalda donde comienzan las piernas, sin que medie una coyuntura entre ambas partes del cuerpo. La casi ausencia de trasero da la apariencia de una mala terminación, o una pobre factura de diseño corporal. Se suele asociar al desencachado con la escasa alimentación durante la lactancia, aunque no hay indicios que corroboren tal correlación.
Para desgracia del desencachado, a veces la raya del culo suele ser muy prolongada: aunque sus magras nalgas no abulten un pantalón bien apretado, puede que su raya se extienda hasta muy encima de la cintura. Esto provoca que, aun cuando el desencachado no pueda sufrir enchulenguizamiento, sí está propenso a enrajarse.  

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>Dénodo

Posted by jorgemux en enero 27, 2011

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(Sustantivo. Del latín de = sobre, de arriba abajo y nodus = nudo)

Día en el que se resuelven muchas cosas pendientes.

La mayoría de nuestro tiempo vital consiste en una sucesión indecisa de horas en las que se van acumulando obligaciones y necesidades. A veces se nos hace urgente llamar al plomero, arreglar un desperfecto del automóvil, limpiar el baño y leer un complicado artículo sobre genética. Pero por razones banales o anecdóticas, nunca podemos siquiera iniciar esas acciones. Sin embargo, un día nos levantamos temprano, con inusual energía y lucidez, y en unas pocas horas cumplimos con todas las tareas pendientes. Y no sólo eso: nos llaman del banco para comunicarnos que ya nos asignaron ese préstamo por el cual venimos luchando desde hace años, o nos avisan que los análisis dieron bien, o que ese pariente conflictivo por fin se murió. Muchas situaciones que se han mantenido indecisas por años, se resuelven en un dénodo.

Los dénodos no siempre implican el carácter positivo de lo resuelto: quizás las cosas se resuelven ese día, pero para mal. El plomero puede decirnos que los caños están rotos y que costará una fortuna arreglarlos. Los análisis podrían revelar una terrible enfermedad, y el pariente conflictivo que murió, tal vez, no dejó herencia pero sí molestas y costosas directivas para su prolongado y exótico funeral. 

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>Desmondongar(se)

Posted by jorgemux en enero 26, 2011

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(Verbo. De mondongo)

Hacer esfuerzo por disimular la panza. 

Las mujeres y los hombres se desmondongan de manera diferente. El desmondongado tiene interés en mostrar su torso al desnudo, y hace una visible presión por contener el aire y levantar su caja torácica. La mujer, en cambio, utiliza trusas, fajas o pantalones elastizados que no permiten revelar el tamaño de su vientre.
Este término no se aplica a la mujer embarazada que desea disimular su gravidez.
El cinturón suele ser amigo común de la desmondongada y el desmondongado. 
Suele ser más difícil desmondongarse si, además, se está enchulenguizado.

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>Ditoscripto

Posted by jorgemux en noviembre 26, 2010

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(Sustantivo masculino. Del latín digitus = dedo; scriptio = escritura y vitrum = vidrio. Contracción de digitoscriptionóvitro)

Escritura con el dedo en los vidrios sucios o empañados.

Corazones con iniciales, caritas sonrientes o la inscripción “Lavame Sucio” son típicos ditoscriptos. Tienen una existencia efímera, y la candidez de los mensajes que expresan parecen confirmarlo: nadie escribe amenazas de muerte, obras de teatro, tesis doctorales o invitaciones a eventos en los vidrios empañados.

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