Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for the ‘A’ Category

Antigelmo

Posted by jorgemux en octubre 24, 2012

(Sustantivo. Del griego anthí = contrario y aggelma = mensaje)

Aviso o mensaje cuyo contenido es nulo o contradice a la forma misma del mensaje.

A veces recibimos facturas de servicios, con código de barras, en las que el saldo es de cero pesos. No debemos pagarlas; ni siquiera guardarlas: alguien emitió la factura como un mensaje de que por esta vez no hay que pagar. Dado que la factura es un instrumento de pago, el hecho de que se la use para avisarnos que no debemos pagar contradice a su naturaleza. La factura se convierte en un antigelmo: no nos da la información esperada, sino la negación de dicha información. Algo similar puede ocurrir si le llegan mensajes o llamados de advertencia a su celular: “Usted tiene una deuda impaga de cero pesos con cero centavos. Por favor, evite quedar con saldo deudor”. Esperaríamos que el aviso se emitiera sólo si hay una deuda positiva, pero no si tal deuda es inexistente.
También podría ocurrirle que le llegara una citación judicial en la que le indican que usted no está citado, o una invitación en la que le comunican que no está invitado al casamiento de un desconocido, o un telegrama de despido en el que le avisan que no lo han despedido de su trabajo, o una resolución del concejo municipal de un pueblo sudafricano en la que le explican los motivos por los cuales usted no fue elegido intendente de ese lugar (lugar que usted no conoce y con el cual jamás tuvo relación). En estos casos el medio utilizado es un trabajo oneroso e inútil; un enredo burocrático redundante, enfáticamente inerte y un poco cómico. Uno recibe el antigelmo y solo le queda guardarlo como curiosidad para mostrarlo a amigos y parientes: “Miren, me llegó un papel en el que me felicitan porque no tengo deudas con el fisco de Laponia“; “Amigos, mi vida es un desastre: una mujer con la que jamás tuve contacto me mandó un mail para advertirme que no quiere tener sexo conmigo“. “Señores, según este acta judicial, mañana tengo que ir temprano al juzgado a firmar un cheque por una multa. El cheque es por cero pesos. Si no lo firmo, me inician una demanda

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Anticúmeno

Posted by jorgemux en octubre 3, 2012

(Adjetivo y sustantivo. Del griego anti = contrario y oikoúmene = universo conocido, mundo)

1. Mundo posible en el cual actuamos de manera opuesta a la actual.
2. Ser de ese mundo posible que es el exacto opuesto al que somos en este mundo. 

Para que el concepto de anticúmeno tenga algún sentido, debemos suponer que ese ser que actúa de modo diferente a mí, es de algún modo yo mismo. Para decirlo en términos del filósofo Saul Kripke: en ese mundo posible debe haberse seleccionado rígidamente mi identidad (es decir, hay alguien que sea yo en ese mundo), pero con propiedades diferentes (e incluso en cierto sentido opuestas).
Si usted odia el helado de limón, ama el asado, vota por partidos de izquierda y le encantan los gatos, su anticúmeno ama el helado de limón, odia el asado, vota por partidos de derecha y no tolera a los gatos. La lista de preferencias, rechazos y objetivos en la vida de nuestro anticúmeno debe ser exhaustivamente contraria -no basta con dar estos pocos ejemplos. Sin embargo, salta a la vista que debe haber muchos mundos posibles en los que convivan una enorme variedad de anticúminos. Veamos por qué: si usted el veinte de abril de dos mil once durmió mirando hacia el oeste, uno de sus anticúminos dormirá mirando hacia el este. Otro de los anticúminos habrá dado vuelta la cama para dormir hacia la dirección opuesta. Otro se habrá quedado despierto toda la noche. Otro se habrá suicidado antes de acostarse. La lista de “cosas opuestas” que podrían hacer nuestros anticúminos es casi infinita. Pero quizás convendría restringir la noción de anticúmino a aquellos seres de esos mundos posibles que toman decisiones poco familiares para nosotros y que revelan una profunda diferencia de personalidad.  Dormir mirando hacia un lado o hacia otro no parece muy relevante en ese caso. Pero elegir una carrera (o no), casarse (o permanecer soltero), opinar de modo favorable al gobierno (o muy en contra), tener una creencia religiosa (u oponerse a ella), odiar a los homosexuales (o luchar por sus derechos), tener amigos (o haberse peleado con ellos), disfrutar de la vida (o renegar de ella), reírse mucho (o vivir quejándose) son aspectos que parecen mucho más interesantes a la hora de decidir cuáles son nuestros verdaderos anticúmenos.
Mi anticúmeno más característico odia el diálogo político, tiene profundas convicciones religiosas, aborrece los videojuegos, ama los deportes, se ha casado por iglesia hace algunos años, tiene muchos hijos, es vegetariano, trabaja en una empresa privada, no tiene Facebook, lee libros de autoayuda, no terminó la escuela secundaria, y jamás en la vida hubiese hecho Exonario.

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Antirremia

Posted by jorgemux en septiembre 11, 2012

(Sustantivo. Del griego anti = contrario y rhéma = afirmación, acción verbal. Adjetivo: antirrémico)

Estrategia oratoria que consiste en desacreditar a una persona por dos razones contrarias.

Cuando queremos desacreditar el enunciado de una persona, podemos hacer referencia a lo poco que sabe o la poca experiencia que tiene el emisor acerca de lo que manifiesta en el enunciado. Le decimos, furiosos, que no es el más indicado para señalar una inexactitud en nuestro discurso: “Qué te metés a hablar de economía, vos. Andá a estudiar microeconomía, macroeconomía, estadística, y después vení a criticarme”. El emisor, sin embargo, nos aclara: “Yo tengo un doctorado en economía”. Sin darnos cuenta, hemos tratado de ignorante a una persona que sabía más que nosotros. En este punto, podemos tomar dos actitudes: pedir disculpas, o utilizar la antirremia. Si hacemos lo último, retrucaremos algo como esto: “¿Y vos qué te pensás? ¿Que porque estudiaste economía yo estoy equivocado?. ¿Quién te creés que sos? ¿El nobel de economía?”. Como puede verse, la aplicación de esta última estrategia ya no apela al desconocimiento del emisor, sino al hecho de que su conocimiento no debería aplicarse en este caso, o que su saber lo vuelve arrogante o, incluso, que es un bochorno, para alguien con tanto estudio, rebajarse a corregir números en una discusión amateur. La aplicación sucesiva del descrédito por desconocimiento, y el descrédito por exceso de conocimiento, es la antirremia. La antirremia es un tipo de antinomia (de ahí, también, su similitud etimológica), puesto que utiliza como válidas una tesis y su antítesis para llegar a la misma conclusión: el destinatario no debería opinar.
Existen varios recursos antirrémicos, además del ejemplificado: “No leíste lo suficiente” (argumento); “Por más que leas todo, la lectura no te va a hacer más sabio” (contraargumento). “Si trabajaras, entenderías de lo que hablo” (argumento); “Bueno, que trabajes dieciséis horas por día no es suficiente para que entiendas de lo que hablo” (contraargumento). “Vos no podés criticarme, porque nunca se te ocurrió algo parecido” (argumento), “Bueno, que de vez en cuando se te caiga una idea no te da lugar a criticarme” (contraargumento). “No sabés lo que es tener hijos, así que no podés saber el amor que siento por ellos” (argumento); “Bueno, aunque tengas diez hijos, no tenés idea de lo que siento yo” (contraargumento).

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Autocarcino

Posted by jorgemux en septiembre 5, 2012

(Sustantivo. Del griego autós = sí mismo y carcynos = cangrejo)

Tumor canceroso independiente. 

Los tumores crecen en -y a expensas de- los individuos que los padecen. Pero, quizás, si pudiéramos lograr que el tumor creciera hasta cierto punto, y luego se separara de su gestor para seguir creciendo de forma autónoma, habríamos logrado un autocarcino.
Se podrían criar a los autocarcinos como nuevos tipos de formas vivientes. Quizás se puedan alimentar e incluso reproducir sin necesidad de los cuerpos humanos. Quizás los tumores cancerosos sean realmente entidades independientes, pero no hemos logrado comunicarnos con ellos, ni educarlos convenientemente. Si existiera algún modo de dialogar con ese conjunto de células mutadas y enloquecidas, quizás se podría convencerlas para que abandonen el lugar donde han nacido y separarse del torturado cuerpo humano que lo padece.
Es posible que en un futuro los bosques estén poblados por extrañísimas criaturas visceroides autocarcinas, que se combinarán en infinitas formas con nanobots y animales artificiales. Es posible, también, que cada tanto los autocarcinos sientan el impulso de retornar al cuerpo que les dio origen, y necesiten abrazarse al pulmón, al recto o al estómago de donde fueron extirpados, como niños abandonados que sienten nostalgia de la lactancia materna.

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Antélogo

Posted by jorgemux en septiembre 4, 2012

(Contracción de angetélogo, y esta de angetelótogo. Del griego aggélo = avisar; teleuté = final y lógos = discurso, razón)

Quien avisa que ya no va a seguir participando de un diálogo o debate. 

El antélogo no solo deja de discutir, sino que, además se siente en la obligación de dejar en claro que esas serán sus últimas palabras. “Con esto me retiro“, “No digo más“, “Esto es lo último que voy a decir” o incluso “Jaque mate” son fórmulas que el antélogo usa corrientemente. De manera arbitraria, da por terminada la transacción verbal, y con las fórmulas de cierre expresa que está ofendido o descontento con el curso del diálogo. “Lo único que voy a agregar es que las cebras son blancas con rayas negras. Buenas noches“. A veces deja en claro que está ofendido y, en esos casos, utiliza fórmulas como: “Dado que no se puede dialogar con ustedes, me despido“, o “No hablo con tarados. Chau, chau“. El saludo y las frases de cierre tienen un efecto cómico cuando el debate se suscita en un foro en internet: en estas circunstancias, si alguien desea dejar de debatir, simplemente deja de comentar. Pero el antélogo cree que debe remarcar su futura ausencia. Cree que, por alguna razón, todos van a reparar en su punto final, o que esas palabras de cierre intempestivo le aportan elegancia al debate. Lo cierto es que el antélogo suele ofenderse por sus propias malinterpretaciones, y suele abandonar los debates cuando no le son favorables, o cuando ponen en evidencia que sus propias ideas son altamente discutibles (y que él no desea discutirlas): “Lo único que voy a decir es que Hitler tenía buenas intenciones. Con esto me despido, sigan discutiendo, manga de pelotudos“.

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Asertonimia

Posted by jorgemux en agosto 22, 2012

(Sustantivo. Del latín assertus = afirmado y nimius = exagerado, irracional. Adjetivo: asertonímico)

Incapacidad para tomarse un tiempo antes de aceptar algo.

El asertonímico se apresura a decir “sí” demasiado pronto. Si le piden que prepare una comida para doscientos comensales, no se niega. Si una persona desconocida le propone casamiento, responde de modo afirmativo sin demoras. Si lo invitan a cazar chanchos a una selva boliviana, mañana temprano, acepta. Sus allegados elogian la firmeza y rapidez en sus decisiones, aun en las más comprometidas y difíciles. Pero una vez que ha aceptado, el asertonímico cavila mil veces y se da cuenta de que, quizás, debería haberlo pensado mejor. Sin embargo ya es tarde: ha recibido elogios por la decisión de donar un pulmón; ya le han hecho notas los periódicos, y el médico que hará la intervención le está haciendo los últimos análisis antes de la extracción del órgano.
El asertonímico no puede rechazar propuestas. Por lo general, le hacen propuestas trabajosas, horribles y de difícil ejecución, porque saben que no se va a negar. Rara vez le proponen algo bueno, como un viaje a playas paradisíacas, o la salida al parque de diversiones. Es que el asertonímico, a veces, se ve comprometido de tal modo en cosas horribles y gratuitas, que no le queda tiempo para disfrutar de su vida.

Se puede llamar asertonímico, también, a la persona que se apresura a ofrecer su ayuda sin que se lo pidan, y sin que le corresponda hacerlo. “Huy, tengo que terminar la tesis doctoral”, dice un amigo. El asertonímico responde: “No te hagas problema; mandámela por correo y yo la termino”. 

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Autoclepsia

Posted by jorgemux en junio 28, 2012

(Sustantivo. Del griego autós = sí mismo y klopeúo = robar)

Robo que un sujeto perpetúa a sí mismo. 

Tanto la etimología como la definición de este término son transparentes y lacónicas. Pero algunas de sus implicancias no lo son tanto.
En su acepción más inmediata, la autoclepsia indica una operación imposible de llevar a cabo de manera literal, pues para que ocurra un robo es necesario que la víctima no consienta ni pueda predecir o prevenir las circunstancias del robo. Una persona que ahorra dinero en un cajón, y que luego saca dinero de ese ahorro para otros fines, ha cometido un isidebio, pero no un robo a sí misma. En este sentido el término puede usarse para casos de esquizofrenia, en los cuales una de las múltiples personalidades de un sujeto  se aprovecha de los bienes de las otras personalidades.
Existe otra manera menos literal de entender la autoclepsia: un robo perpetrado a sí mismo, pero cuyo destinatario no es el propio sujeto que roba. Si usted es asaltado en la calle, puede que los ladrones le pidan todo lo que lleva puesto. Pero si, además de entregarle lo que lleva, le pide a sus asaltantes que lo acompañen a su casa, y usted mismo desvalija su propia vivienda para ellos, entonces ha cometido autoclepsia. Cualquier persona que sea especialmente colaborativa con un ladrón, ofreciéndole sus bienes como si los promocionara, comete autoclepsia. “Miren, pasen, les voy a mostrar los diamantes de mi abuela. Están en el alhajero. Esperen que busco la llave. Y este reloj que parece de fantasía tiene engranajes de oro puro. Aprovechen a llevarse los cuadros, que son originales y valen una fortuna. Si se llevan esto, hacen un botín fabuloso.

El término también podría aplicarse a ciertos actos furtivos y vandálicos propios de los robos, en los cuales la víctima de ese vandalismo es uno mismo. Si alguien barreteara la puerta de su propio auto y lo pusiera en marcha haciendo contacto, sin llaves; si violentara su caja fuerte o tratara de sacar dinero de su propia bóveda bancaria haciendo un boquete, estará cometiendo autoclepsia.

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Agonopsia

Posted by jorgemux en mayo 29, 2012

(Sustantivo. Del griego agonízestai = luchar y ópsis = vista)

Arte de observar a personas y animales que están muriendo.

Mientras la necropsia es la observación de los cadáveres, la agonopsia es la observación de personas en estado de agonía, de todo el proceso que desemboca en la muerte. Puede tener varias finalidades: a veces, simplemente el acompañamiento de la persona o el animal enfermos. Otras veces, puede ser parte de una investigación médica o científica. En raros casos, podría referirse al placer morboso o estético del proceso fatal. Si grupos de personas se congregan alrededor de un enfermo terminal en su última agonía, por la sola curiosidad de saber qué expresión tiene un muerto reciente, un muerto al que se lo vio luchar con la muerte, estaríamos ante un caso de agonopsia morbosa o estética.

La agonopsia no sólo se aplica a la observación de enfermos. El espectáculo de un ahorcamiento o una ejecución en la silla eléctrica también son casos de agonopsia, siempre y cuando haya algún instante de agonía entre la puesta en marcha de la ejecución y el momento de la muerte. Si la muerte sólo se da de un momento para el otro, sin mediar un sufrimiento observable, el término ‘agonopsia’ no puede en rigor utilizarse.

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Anenómiso

Posted by jorgemux en mayo 23, 2012

(Adjetivo. Del griego a = partícula negativa; oinós = vino y methuo = embriagarse, estar bebido)

1. Dícese de quien puede emborracharse espontáneamente, sin haber bebido. 

2. Dícese de quien puede inducirse de modo voluntario un estado de alucinación similar al que se obtiene a través de drogas. 

3. Dícese de quien se comporta como embriagado o drogado porque cree que ha bebido alcohol o ha tomado drogas.

En las dos primeras acepciones, el anenómiso arrastra la lengua para hablar, se abraza a sus amigos, tiene la vista nublada, el andar torpe y llora entre hipos cortados. O bien intenta atrapar inexistentes mariposas que lo sobrevuelan, o ve su entorno de colores y formas extrañas: los rostros, como si tuvieran máscaras blancas; las paredes como si tuvieran una leve fosforescencia; el perro, como si fuese un demonio enrojecido, cornudo y llameante. Pero no necesita alcohol ni drogas para lograr estos efectos: simplemente, desea que ocurran. A partir de ese deseo, su cuerpo y su mente se comportan tal como lo haría quien de hecho consumió alucinógenos y / o alcohol.
En la tercera acepción, al anenómiso se lo ha engañado. Le dieron un cigarrillo común, y él creyó que fumaba marihuana. Le dieron jugo de manzana en lugar de sidra. Como él está convencido de que ha fumado o bebido bastante, empieza a mostrar los mismos síntomas que en los ejemplos anteriores. Su propia sugestión, mas un entorno favorable, mas la certeza de que la embriaguez es una consecuencia necesaria de haber fumado o bebido, lo llevan a alucinar, a reírse como un demente o a desnudarse en medio de la calle y gritarle insultos entrecortados a la policía.

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Autóftono

Posted by jorgemux en mayo 11, 2012

(Adjetivo. Del griego autós = sí mismo y phtónos = envidia. Sustantivo: autoftonía)

Dícese de quien tiene celos o envidia de sí mismo. 

Se supone que la envidia es un sentimiento en el que intervienen al menos dos individuos: A siente envidia de B. Pero en algunos casos, el sujeto y el objeto de la envidia coinciden. Si usted ha engordado y observa una foto de hace un par de meses, en la que el traje le queda bien y la sonrisa seductora no parece una caricatura fofa; si observar esa foto le hace maldecir y despreciar a ese hombre flaco, entonces usted es un autóftono. Cada vez que, en lugar de añorar al que fuimos, terminamos odiándolo por haber sido mejor que el que somos, hemos padecido la autoftonía.
Si usted lee un texto o mira un cuadro y dice “qué bien escribe / pinta este hijo de puta, qué envidia me da”, y luego se da cuenta de que es algo que usted mismo había escrito / pintado hace mucho tiempo, ha tenido un episodio de autoftonía inconsciente. Lo mismo ocurriría si viese un video en el que su propia mujer camina de la mano de un hombre: usted tendrá celos de ese hombre, hasta que descubre que ese hombre es usted mismo. Sin saberlo, estuvo a punto de hacer un escándalo marital por esos celos autodirigidos.

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