Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for 30 noviembre 2010

>Inoblia

Posted by jorgemux en noviembre 30, 2010

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(Sustantivo. Del latín in = negación y oblivio = olvido)

Sensación de haber olvidado algo en algún lugar.

Después de haber visitado parientes y amigos durante un largo día, llegamos a casa y sentimos que nos falta algo. No podemos precisar qué, pero tenemos la sospecha de que hoy temprano llevábamos alguna cosa, y ahora, de vuelta en casa, esa cosa no está. Hacemos rápidos e imprecisos recuentos (la cartera, la bufanda, el pañuelo, el teléfono, las llaves, las aspirinas, las bolsas de colostomía), pero todo parece estar en su lugar. ¿No hice alguna compra, y luego olvidé eso que compré en la casa de Carlitos? ¿No llevaba yo el amuleto contra la envidia y el mal de ojos antes de salir? Ninguna sospecha se confirma. Sin embargo la sensación persiste unos minutos y perdura luego como una leve preocupación lejanamente consciente.
Quizás la inoblia sea el reflejo de la pérdida irrecuperable del día que pasó. Tal vez no hemos olvidado algún objeto físico: tal vez sólo olvidamos decir ciertas palabras, dar un abrazo, ayudar, insultar o golpear a alguien. A veces sólo deseamos haber olvidado algo para tener una buena excusa para volver.

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>Ditoscripto

Posted by jorgemux en noviembre 26, 2010

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(Sustantivo masculino. Del latín digitus = dedo; scriptio = escritura y vitrum = vidrio. Contracción de digitoscriptionóvitro)

Escritura con el dedo en los vidrios sucios o empañados.

Corazones con iniciales, caritas sonrientes o la inscripción “Lavame Sucio” son típicos ditoscriptos. Tienen una existencia efímera, y la candidez de los mensajes que expresan parecen confirmarlo: nadie escribe amenazas de muerte, obras de teatro, tesis doctorales o invitaciones a eventos en los vidrios empañados.

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>Cuido

Posted by jorgemux en noviembre 25, 2010

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(Sustantivo. De cuidar)

1. Necesidad imperiosa y súbita de cuidar un objeto que no necesita o no merece ser cuidado.

Así como se puede tener un descuido, también puede haber un cuido.
El cuido se presenta de manera obsesiva y repentina: de un momento para otro, nos encontramos preocupados por uno de los cien adornos de la biblioteca, por los cuchillos en el cajón de cubiertos, o por el bolígrafo que llevamos en la cartera: ¿Y si un viento fuerte hiciera caer los adornos? ¿Qué pasaría si a los cuchillos se les saliera el mango? ¿No debería llevar el bolígrafo en otro lugar, para que no me lo roben? Durante largos minutos cavilamos indecisos, pensando en la mejor estrategia para cuidar a ese objeto, como si el hipotético peligro al que podría someterse fuera, en verdad, algo grave y demandante.
De manera inmediata comprobamos que el objeto no sufre ningún riesgo serio o evidente. Sin embargo, esa corroboración no basta para despejar nuestra preocupación: si no había razones para que la preocupación apareciera, tampoco una buena razón la hará desaparecer.
Este término se aplica con mayor propiedad a la necesidad de cuidar algo que es de por sí desechable o despreciable: las servilletas de papel usadas, los restos pulverizados de papas fritas del fondo del paquete o el clip que guardamos en la cartuchera entre medio de lápices, gomas de borrar y bolígrafos. A veces el cuido se extiende en el tiempo hacia un único objeto: si preferimos que nadie use (ni nosotros mismos) la taza azul o el plato floreado sólo por temor a que se rompa o sea robado, estamos sufriendo de cuido.
El cuido es, en el fondo, la conciencia de que aun las cosas más inútiles e insignificantes pueden desaparecer o deteriorarse.

Uso: “Estaba lo más bien recién y ahora me agarró un cuido con la cortina de baño… Por favor, que nadie se bañe en esta casa hasta que se me pase

2. Obsesión por cuidar un objeto ajeno sin que el dueño pida que lo cuiden.

Quien padece de esta clase de cuido suele poner mayor empeño en vigilar lo ajeno que en atender sus propios asuntos. En esta acepción, el que sufre de cuido no es asaltado de manera repentina: sus cuidos duran días, meses o años: el vecino con cuido custodia que los ladrones no roben la lamparita de entrada en la casa de al lado. No le preocupa si entran por atrás a desvalijar la vivienda: él se autoasume guardián de esa única lamparita, y desde su lugar de microarca la protegerá con un celo despiadado y enloquecido. El empleado con cuido velará por que no se use la fotocopiadora: nadie le asignó ese papel, pero él se siente obligado a preservar su buen funcionamiento, aun a costa de no permitir ese funcionamiento que pretende preservar.
Los niños suelen tener cuidos con juguetes ajenos y en su celo no permiten ni que su propio dueño se acerque.

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>Cumpleaños

Posted by jorgemux en noviembre 20, 2010

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Hoy, veinte de noviembre,  Exonario cumple cuatro años. 
(Casi) una palabra por cada día hábil. 
Mil ciento sesenta términos nuevos con sus respectivas definiciones. 

¡Salud!

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>Miranene

Posted by jorgemux en noviembre 19, 2010

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(Sustantivo. De “mirá” y “nene“)

Regaño, reproche o admonición que realiza una persona apelando a una falsa asimetría etaria.


Si alguien de nuestra propia edad o menor debe decirnos que estamos haciendo algo mal, es posible que lo tomemos como una ofensa. No queremos que un compañero de la universidad nos indique que somos muy malos conductores de automóvil, o que no combinamos la ropa, o que a nuestra mujer no hay que pegarle. Sin embargo, ese alguien puede asumir una estrategia diferente para decirnos las cosas más terribles de manera impune: puede lanzarnos un miranene; es decir: simular que es alguien muy mayor (como una tía, o un padre) y desde ese falso lugar de sabiduría veterana increparnos como si de verdad fuese un anciano con experiencia: “Mirá, nene, me parece que el pantalón fucsia no pega con la camisa amarilla de lunares violeta“. Hay una variante de miranene que utiliza el apelativo ‘querida’: “Mirá, querida, tu marido es muy bueno pero vos medio que lo tratás como el orto“. Esos “Mirá, querida” o “Mirá, nene” son dichos con una voz grave y afectada, como si en vez de nuestro cuñado estuviese hablando un desconocido superyó.

También podemos llamar miranene al reproche que realiza genuinamente una persona mayor a otra joven. Pero en ese caso no destacaríamos el matiz del apelativo, sino la atinencia del reproche.

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>Letifrema

Posted by jorgemux en noviembre 18, 2010

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(Sustantivo. Del griego leté = olvido  y eu = bueno y froné = pensamiento)

Sensación de que la idea olvidada era muy buena.

Por culpa del pistentimio, vamos por la vida teniendo ideas momentáneas que se pierden en el olvido. Por culpa de los letifremas, nos embarga la sospecha de que esa idea perdida habría sido genial; quizás el leit motiv para escribir una novela famosa, o una tesis doctoral, o el guión de una película, o un método para ayudar a depresivos. Desde luego, no hay manera de corroborarlo: sólo nos queda la sensación de haber perdido algo bueno, aunque no haya quedado el menor vestigio de ello en nuestra memoria. Después de un letifrema, se pueden ensayar lamentos y  autocompasiones: después de todo, uno es talentoso, tiene buenas ideas, pero el olvido nos juega una mala pasada. Sin embargo resulta sospechoso que sólo recordemos las ideas malas y estériles: nunca podemos olvidar la copla guaranga que se nos ocurrió en el colectivo, la invención de un títere hecho enteramente con embutidos, o el novedoso método para darse una paliza solo. En cambio, esas ideas que habrían cambiado la mente y el destino de la humanidad permanecerán para siempre en el olvido.
Es posible que las personas a quienes calificamos de mediocres sean, en realidad, grandes genios creativos con muy frágil memoria. Como uno mismo.

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>Optirregista

Posted by jorgemux en noviembre 17, 2010

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(Adjetivo. Del latín optimus = óptimo y redigo = exigir)

Quien considera que algo está bien hecho sólo si se hace de manera óptima y absoluta.

Un optirregista reconoce las virtudes de algo bueno, pero las deja opacadas de manera inmediata cuando las compara con algún estado al que considera óptimo: “Sí, la pizza estaba muy rica; fue una de las mejores que comí en mi vida… Pero no la recomiendo, porque no era como la que hacía mi abuela

En el orden político, el optirregista no acepta medias tintas: “Está bien, ha disminuido drásticamente la pobreza. Pero sigue habiendo pobres, así que esta política es un desastre” El optirregista pretende desconocer que las acciones masivas suelen tener un efecto estadístico, y que los resultados políticos deben medirse según índices de mejora o empeoramiento a mediano y largo plazo, y no según la visión maniquea del “todo” o “nada” inmediatos. “El presidente dijo que, después de la guerra, iba a reconstruir las casas bombardeadas. Sin embargo, quedaron tres casas totalmente destruidas, y ya termina su mandato… ¿no piensa cumplir con las promesas?“. A veces toma como referencia la situación negativa de una persona determinada: “Los gobiernos pasan, y Carlitos, mi vecino, sigue siendo pobre… Al final todos los presidentes son iguales“.  No tiene en cuenta que, a pesar de seguir siendo pobre, quizás Carlitos haya cambiado su situación y sus expectativas. Para el optirregista, si la actuación política no revierte hasta la última injusticia individual, entonces hay que descartarla de plano. Por eso, los políticos opositores suelen practicar la estrategia optirregista: sacan a relucir el estado deplorable de un único caso para mostrar que no se ha avanzado lo suficiente. Fingen no tener en cuenta que los avances sólo pueden medirse lentamente, año tras año, y que siempre hay trabajo por hacer.

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>Decibópano

Posted by jorgemux en noviembre 16, 2010

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(Adjetivo. Del latín diduco = separar ; cibus = comida y patina = plato)

Quien mantiene separados los ingredientes de una comida en el plato.

Cuando una comida consta de una vianda principal y una guarnición, o una cantidad bien diferenciable de ingredientes heterogéneos, el decibópano asigna un lugar del plato a cada alimento: las papas a la derecha, el pollo a la izquierda; el arroz en el sector cicrular inferior del plato, las arvejas al centro, los morrones arriba. Después de establecer los territorios de sus porciones, decide en qué orden va a comerlas, o de qué modo realizará combinaciones entre ellos. En ningún caso se permite llevar un bocado en el que los ingredientes se mezclen de manera azarosa.

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>Necróptero

Posted by jorgemux en noviembre 12, 2010

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(Adjetivo. De nekrós = muerte y -ópter = que mira)

Muerto que tiene los ojos abiertos. 

Solemos bajar los párpados de una persona que muere con los ojos abiertos. Quizás por piedad o, mejor, porque nos asusta esa mirada enajenada. Algunos necrópteros parecen observar al infinito. Otros han muerto con un gesto de concentración muy definido: sus ojos y su ceño fruncido han quedado fijados en la dirección del televisor, o en un punto preciso de la pared, o en la rama seca del árbol que se ve a través de la ventana. El necróptero nos informa qué fue lo último que vio la persona que habitó ese cuerpo.

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>Losinar

Posted by jorgemux en noviembre 10, 2010

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(Del latín laudatio = elogio y sinuosus = sinuoso. También puede aceptarse la forma lausinar. Sustantivo: losinación. Sustantivo agente: losinador

Elogiarse a sí mismo de manera indirecta.

Yo soy la más fea de toda la familia“, dice una modelo hermosísima para elogiar a sus hermanas. Sin embargo, ella sabe de su increíble belleza y es consciente de que con sus palabras marca un estándar familiar bien alto. No faltan los desprevenidos que caen en la trampa y exclaman: “Si ella es la más fea, ¡cómo serán las hermanas!
El losinador evita hacer referencia directa a sus virtudes. Sin embargo, ciertos comentarios delatan su necesidad de elogiarse: “Ayer seleccionaron a los más aptos para el puesto de gerente, que cobra cinco mil euros, trabaja tres horas por día y tiene seis meses de vacaciones. ¡Qué laburo de mierda! ¿A que no sabés a quién eligieron? A mí, claro.” Aunque finja que no le interesa el trabajo, losina dejando deslizar que no cualquiera puede acceder a ese puesto.
No me gustan los libros que escribo; sin embargo han sido elogiados por los más grandes escritores. Saramago dijo que soy el mejor escritor del siglo. Allá ellos, no sé qué le vieron a mi escritura“, dice un escritor en una conferencia. Cada vez que una persona comenta el elogio que otro le hizo, e inmediatamente trata de rebajar ese elogio, está losinando. Aun si dice “sinceramente, creo que no merezco ese elogio“, sigue losinando: no sólo desea que lo elogien; también quiere que lo consideren humilde.

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