Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for 30 junio 2010

Faloñómino

Posted by jorgemux en junio 30, 2010

(Sustantivo. Del latín fallor = equivocarse y cognomino = apellidar)

Apellido que ha sido mal escrito en generaciones anteriores. 

Existe una historia con tintes míticos, según la cual los nombres de los inmigrantes fueron asentados por fonética y no de acuerdo a su correcta escritura. Esto, en parte, se debía a que algunos inmigrantes eran analfabetos (y por lo tanto no conocían cómo se escribía su apellido) y, en parte, porque los encargados de asentar nombres y apellidos son, desde siempre, burócratas insensibles e ignorantes. Por eso, algunos descendientes de inmigrantes italianos llevan el apellido “Yancarlo“, “Yobanini” o “Yúdichi“, y algunos hijos de alemanes se apellidan “Guete“, “Dóichland” o “Huarchtáiner“. 
Estos apellidos originados a partir de la malinterpretación de un escriba son faloñóminos.

A veces las personas fingen un faloñómino que no es tal. Quien se llame “Culirrotti” puede alegar que su apellido fue mal escrito, que no proviene del italiano sino del ruso (de Kulén Riottov) y que antiguamente significaba “Agua clara que sigue su curso hacia el límpido mar”. Quien tiene un apellido claramente malsonante debería tener el derecho a inventar una historia de enredos burocráticos, prosapias exóticas y etimologías fantásticas para justificar que el matiz insultante ha sido producto de un desgraciado y fortuito azar semántico.

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Taquícomo

Posted by jorgemux en junio 28, 2010

(Adjetivo. Del griego taxús = rápido y koimoúmai = dormir)

Dícese de quien tiene la capacidad de dormirse rápidamente. 

Muchas personas dan interminables prequiversas hasta que se encuentran con el sueño, o hasta que deciden que ya no podrán dormir. Los taquícomos, en cambio, se duermen un instante después de apoyar la cabeza en la almohada.
A veces el taquícomo cae dormido por el solo hecho de acostarse, aun cuando no tuviera sueño ni la voluntad de dormirse.

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Esquepóbata

Posted by jorgemux en junio 25, 2010

(Adjetivo. Del griego skepé = techo y batés = andante. Sustantivo: esquepobacia)

Dícese de quien tiene la costumbre de andar a la altura de los techos y las cornisas. 

Existen oficios y profesiones que involucran la esquepobacia. Técnicos de servicios telefónicos y de cable, antenistas, techistas y ladrones incluyen la incluyen entre sus actividades cotidianas.
Sin embargo, el término se refiere con mayor propiedad a quien acostumbra dar paseos para curiosear por los tejados con ánimo de antropólogo trotamundos y cosmopolita. El esquepóbata hace excursiones por azoteas ajenas y las espía libremente, sin juzgar ni robar a sus vecinos y sin reparar en las limitaciones impuestas por muros y alambrados. A pesar de que cada techo, paredón y cornisa forman parte de una propiedad privada, él los recorre sin hacer distingos territoriales: a la altura de las gárgolas no hay celosos guardianes, y el espacio de las marquesinas y azoteas puede compartirse con palomas y gatos.  
Los niños sienten un inmenso placer por trepar paredones y caminar al ras de las cornisas. Cuando son adultos siguen sintiendo el mismo placer, pero evitan esa práctica porque suele generar suspicacias y malinterpretaciones.

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Adjurio

Posted by jorgemux en junio 24, 2010

(Sustantivo. Del latín ad = preposición que indica proximidad e injuria = deshonor, daño, maldad)

Adjetivo que sólo se utiliza para enfatizar el poder de un insulto aun cuando no se sabe su significado o no se entiende qué le aporta al insulto propiamente dicho.

“Recalcado” y “reverendo” son adjetivos que suelen acompañar a ciertos insultos: “sos un reverendo pelotudo / hijo de puta” y “andá a la recalcada concha de tu hermana” se escuchan a menudo. Sin embargo, es posible que quienes utilicen esos términos no sepan lo que significan, ni por qué el poder insultante se ve sensiblemente aumentado gracias a su presencia. Parece que las palabras “recalcado” y “reverendo” histrionizan, alargan y aportan un aura ceremoniosa al feroz agravio.
Algo parecido (aunque no idéntico) ocurre con “sos un pelotudo importante“. De algún modo, el adjetivo “importante” (cuya interpretación es ambigua: puede ser “importante” en el sentido de que es “muy pelotudo”, o en el sentido de que es un “pelotudo que trasciende fronteras”) parece agregar un plus al término propiamente malsonante, aun cuando no se pueda explicar en qué consiste ese plus.

Las palabras “recalcada” y “reverendo” (como adjetivo) no tienen usualmente otra función más que la de ser adjurios.

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Biolinfacia

Posted by jorgemux en junio 23, 2010

(Sustantivo. Del griego psiché = alma; bios = vida y lymphatos = locura, enajenación. Surge el término “psibiolinfacia” del cual se deriva “biolinfacia“)

Capacidad de invocar el espíritu de una persona que todavía está viva.

Cuando una sesión espiritista tiene éxito, el médium es poseído por un espíritu descarnado. Este espíritu manifiesta sus pensamientos y sus estertores a través del cuerpo y la voz del médium. Por lo general, el espíritu convocado es el de un muerto. Rara vez, sin embargo, se convocan a ángeles, demonios o al mismo Diablo.
Sin embargo, ¿es factible que un médium convoque a un alma que actualmente está unida a un cuerpo, es decir, el alma de una persona viva? Si tal cosa pudiera ocurrir, tendríamos un caso de biolinfacia . Eso significa que en algún lugar del mundo habría un cuerpo vivo, pero momentáneamente sin alma (al menos, hasta que el médium deje de convocarla)

Sería curioso que un médium convocara y manifestara en su propio cuerpo a los espíritus de quienes lo acompañan en la sesión, alrededor de la mesa. Se trataría de una posesión totalmente inoperante.
Existe un término para referirse a la invocación y posesión de uno mismo por uno mismo: la autonergucia. Si el médium fuera poseído por objetos inanimados, se ha convertido en un psicrótico. Si es poseído por el alma de una muy mala persona (que lo obliga a hacer cosas horribles o humillantes), el médium se ha convertido en un patotero.

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Erotromocracia

Posted by jorgemux en junio 22, 2010

(Sustantivo. Del latín eroticus = relacionado con el sexo y tromocratia = terrorismo. Adjetivo: erotromócrata)

Acción de intercalar sistemáticamente imágenes, sonidos o textos pornográficos entre otros objetos, con la intención de incomodar.

El erotromócrata esconde la foto de una mujer desnuda entre los libros del profesor de matemáticas, para que, cuando el docente los abra en su clase, sufra un pequeño episodio de bochorno. A veces graba fragmentos de una película pornográfica en mitad de un video para niños, o imprime una leyenda lúbrica y picaresca en el pie de un acta matrimonial. 
Sus acciones son de un terrorismo microdélico y sólo buscan un fugaz regocijo perverso. Sin embargo, en circunstancias muy formales, las consecuencias de su accionar pueden ser devastadoras. El sabotaje de un erotromócrata en un acto patriótico, en un desfile militar o en la asunción de un nuevo gobernante es capaz de provocar tanta vergüenza que podría hacer que el evento se cancele. Si el director de un hospital, al momento de asumir, lee un discurso en el que -con detalles escabrosos- se resaltan las virtudes eróticas de las enfermeras (en lugar de las clásicas palabrs de agradecimiento y compromiso), es probable que después de tal circunstancia prefiera no asumir.
El erotromócrata, a veces (cuando su acción va más allá de la mera broma) pretende que las reacciones provocadas de estupor, sorpresa y bochorno desestabilicen, provoquen un despertar de conciencia y lleven al cuestionamiento de ciertos tabúes sociales relacionados con el deseo.

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Polihódico

Posted by jorgemux en junio 21, 2010

(Adjetivo. Del griego polys = muchos y hodós = camino. Sustantivo: polihodia)

Dícese del problema que puede resolverse de muchas maneras diferentes.  

Este término debe oponerse a “monhódico”. Los problemas monhódicos son (como es previsible), aquellos que tienen una única solución o un único método posible para alcanzar su resolución. Ejemplos de clásicos problemas monhódicos son los laberintos (los más básicos tienen un único camino que conduce a la salida) y los crucigramas (en los cuales no hay posibilidad de llenar correctamente cada espacio vacío más que con una única letra)
Existen otros problemas cuya resolución es unívoca, pero permiten llegar a ella por varios medios. Muchos juegos virtuales (entre los que ampliamente se destaca este) están pensados de manera que no haya una única estrategia dominante ni una pieza obsectriz. Aun cuando el objetivo final sea único, no se estipula que deba cumplirse siguiendo una cadena de pasos estricta y predeterminada. Se puede levantar un cubo del piso con las manos, con los pies, con un gancho o con escatológicas herramientas ad hoc. El objetivo será el mismo, pero se puede lograr por medios muy diferentes.

Existe un término ya publicado en Exonario cuya vecindad semántica es significativa: Déltodo. La definición de déltodo es muy parecida a la de polinhodia. La diferencia crucial está en que el déltodo es algo que aplica una persona: la palabra hace referencia al componente subjetivo, mientras que un problema es objetivamente polihódico (más allá de si lo encaramos deltódicamente o no) Es posible encarar deltódicamente un problema que no sea polihódico. Porque, aunque el problema sólo tenga un camino de solución posible, nosotros debemos probar varios caminos hasta dar con el correcto (he ahí el carácter de deltódico)

Las personas no deltódicas sólo pueden tratar a los problemas como si fueran monhódicos.

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Muperar

Posted by jorgemux en junio 18, 2010

(Verbo intransitivo. Del latín multi = muchos y supellex = mueble, utensilio. De allí surge mulsupelar, derivado en mulsuperar y finalmente muperar. Adjetivo: muperador)

Utilizar varios utensilios del mismo tipo para una actividad.

Quien necesita llenar largas y tediosas planillas suele interrumpir su tarea para servirse un café, atender el teléfono o fumar un cigarrillo. Sin embargo, después de esta acción breve y acotada, es posible que el bolígrafo se haya perdido. Entonces, el muperador saca otro bolígrafo del bolso o de la cartuchera. Con ese nuevo instrumento, continúa llenando las planillas hasta que, en otra interrupción, se encuentra con el bolígrafo inicial y va alternando la actividad con uno o con otro, hasta que ambos vuelven a perderse por otra distracción mínima. En este caso, se incorpora un tercer bolígrafo. Esta continua sucesión de pérdidas y reencuentros provoca que, al final de la tarea, quede desperdigada una multitud de instrumentos similares que fueron usados en simultáneo.
Se mupera con tenedores, cuchillos, cucharas, destornilladores, pinceles y cualquier otro instrumento que pueda perderse fácilmente en un pequeño caos (a esto lo llamamos “circunviar“) y que, a su vez, puede ser reemplazado por otro debido a cierta abundancia: por lo general, el tenedor o el bolígrafo perdidos no son el único que teníamos en la casa o la oficina.

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Inepeculio

Posted by jorgemux en junio 17, 2010

(Sustantivo. Del latín ineps = tonto, inepto y peculium = ahorro)

1. Gasto que se realiza para gastar menos y que supera al ahorro previsto.
2. Gasto excesivo en un rubro que se realiza en el mismo momento en que se ahorra en otro rubro.

Vemos una oferta en un supermercado: el kilo de zapallitos cuesta veinte centavos menos que en la verdulería de la esquina. Por eso, con entusiasmo, nos subimos al auto y vamos a adquirir esa oferta. Sin embargo, el gasto en nafta que hemos hecho supera con mucho el ahorro de los veinte centavos por kilo de zapallito. Queremos ahorrar en energía eléctrica y cambiamos las bombillas por lámparas de bajo consumo. Ahora la factura de luz nos cuesta un diez por ciento menos. Sin embargo, hemos gastado fortunas en el cambio de lámparas, y además se viene un aumento en la energía eléctrica que vuelve inoperante la perspectiva de ahorro inicial.
En estos dos casos hemos realizado un inepeculio: hemos hecho una inversión en tiempo y recursos para adquirir un bien en oferta, pero la inversión es superior al beneficio que habríamos obtenido por la oferta.

En los shoppings y grandes cadenas de supermercado caemos -muchas veces de manera consciente- en el inepeculio. Si vamos a comprar ropa en oferta, pero luego cenamos en uno de los restaurantes del shopping, es muy probable que nuestros gastos totales superen al ahorro de la oferta. Si compramos aceite a bajo precio, pero luego (en el mismo supermercado) nos venden latas de tomate a precio más caro que el normal, en la cuenta final los costos terminarán equiparándose y habremos gastado en uno lo que habíamos ahorrado en el otro.

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Panchito / Pansito

Posted by jorgemux en junio 16, 2010

(Adjetivo. Del griego pás = todo y sito = comida. No confundir con panchito: diminutivo de pancho: alimento de salchicha y pan)

1. Dícese de quien está comiendo en toda circunstancia. 


Si al panchito lo invitan al cine o a una conferencia, no puede evitar comprarse pochoclos, caramelos, galletitas o chocolatines. Si se va de viaje, su primer cálculo es: qué comer en el auto. Si debe hacer una larga cola, se lleva facturas o cubanitos para amenizar la espera. Si va a trabajar a la oficina, al taller o a la obra en construcción, desde el primer momento investiga si hay café, si es posible conseguir galletitas o facturas, y a qué hora se prepara el almuerzo. En su lugar de trabajo hay envoltorios de chocolate o bandejitas de sándwiches o polvorones.
Al panchito lo vemos siempre comiendo o en circunstancias cercanas a la comida. Él no imagina o no puede entender que un grupo de personas se reúna durante un tiempo moderadamente prolongado, y no consuma alimentos.
Cuando la circunstancia no es propicia para comer (una reunión de directorio, o un concierto de ópera), el panchito se suele retirar diciendo que “le bajó el azúcar” o “le cruje la panza”, y aprovecha para atorarse con facturas en el buffet.

No es casual que este adjetivo tenga tanta cercanía con las palabras “pancho” y “pan” en español, a pesar de que la etimología es muy distinta. El panchito puede estar comiendo panchos en toda circunstancia, pero no le diremos “panchito” por el alimento al que recurre, sino por la frecuencia insólita con la que lo hace. “Decile al pancho aquel que no se haga el panchito y deje de comer panchitos”, puede recriminarle un amigo, atendiendo a las diferencias semánticas ya señaladas. “No seas pansito, compartí conmigo un pancito”, podría decirle una mujer a su glotón amante, atendiendo aquí a la otra variedad del término.

Etimológicamente, sin embargo, está más justificada una segunda acepción:

2. Dícese de quien come todo. 

Debe distinguirse este término de otra noción de “comer todo” prevista en la palabra “omnívoro”. El omnívoro consume alimentos de toda clase, siempre y cuando esos alimentos sean metabolizables. En otras palabras, no es totalmente “omni”: no consume piedras, ni barras de metal, ni galaxias. Un panchito, en cambio, según esta segunda acepción, es aquel ser que puede incorporar toda clase de objeto y convertirlo en alimento: una tuerca, una montaña, un agujero negro, una canción o una secuencia numérica.

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