Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for 29 enero 2010

Tongolingo, a

Posted by jorgemux en enero 29, 2010

(Idiotismo. Es ligeramente ofensivo)

Persona que no se da cuenta de que resulta sexualmente atractiva para alguien.

No sé qué les pasa a esta chica. Cada vez que paso me grita cosas, se me cruza en el camino, me tira besos. La otra noche me quiso transar. Las pibas están cada vez más locas. ¿A vos no te pasa eso? Yo no sé, no entiendo“, dice el tongolingo. “Ay, no sé, cada vez que me pongo la mini y salgo a la calle el vecino no dejan de mirarme y me gritan que me ama, que se quiere casar comigo…“, dice la tongolinga. Alguien visiblemente los quiere seducir, pero ellos niegan que eso sea cierto. A pesar de las muy evidentes manifestaciones de deseo e interés, el tongolingo se las arregla para reinterpretarlas como algo casual y poco relevante. Los amigos del tongolingo tratan de convencerlo: “esta mina está con vos”. Sin embargo, él aduce que las recurrentes llamadas telefónicas, los correos electrónicos, los regalos y los ramos de flores son en realidad la expresión de una cierta simpatía o a lo sumo, una amistad.

Debe destacarse que el tongolingo cree con sinceridad que su pretendiente no siente ningún atractivo por él. Si sólo fingiera sentirlo, estaría haciendo un juego histérico, para lo cual ya tenemos una palabra: histeriquear, o la paráfrasis mandarse la parte.

Por extensión, también puede utilizarse la palabra “tongolingo” para referirse a la persona que no se da cuenta de cosas muy evidentes: “Este tipo es un tongolingo. Todos los días le digo que ando buscando un chofer como él, pero no se da cuenta de que le estoy ofreciendo trabajo

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Exoterio

Posted by jorgemux en enero 28, 2010

(Adjetivo y sustantivo. Del griego exo = fuera y therios = animal, fiera)

Animal al que se le da de comer, se le profieren caricias pero no se lo considera mascota. 

Ha aparecido un gatito gris en el patio de nuestra oficina. Algunas mañanas se acerca, le damos unas caricias y una galletita. Come con tranquilidad y ronronea, y luego duerme unos minutos sobre nuestro regazo o en alguna de las macetas del patio. Al rato se va. No tenemos noticias de él hasta la semana o el mes siguiente, pero cuando vuelve se repite la misma tierna rutina. El gato es un exoterio: un animal con el que hemos establecido un tácito acuerdo de ternura esporádica, pero del cual jamás diríamos “es mío”, con ese fuerte posesivo que utilizamos para referirnos a las mascotas y a las pertenencias privadas.

Los exoterios deben ser siempre animales que no están destinados a la faena. No necesariamente deben ser domésticos, pero la relación con ellos ha de ser breve, fugaz, y desinteresada. Una vaca o un cerdo a los que se alimentan para ser faenados no son exoterios (por más que estuviera presente cierta ternura). En cambio sí lo sería una paloma que de vez en cuando come migas de pan de nuestra mano o un león que se acerca acalorado para que lo abaniquemos y le arrojemos agua fría.

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Autonergucia

Posted by jorgemux en enero 27, 2010

(Sustantivo. Del griego autós = uno mismo, sí mismo y energoumenós = poseído)

1. Invocación a sí mismo.

Ante un problema, hay quienes invocan a los santos, a los ángeles o a Dios. En algunos casos se invoca a entidades insignificantes y en cierto modo paródicas. Es famosa la frase de Sócrates: “¡Por el perro!”, la cual solía proferir con intención irónica. Sin embargo son pocas las ocasiones en las que uno se invoca a sí mismo -como si uno mismo fuera otro- para acometer un trabajo difícil o para resolver una situación que parece insoluble: “Oh, yo mismo, dame la fuerza para poder solucionar este problema”. “Yo, que me estoy escuchando, por favor, necesito voluntad para arreglar la cortina de la ventana de una vez por todas”.  

2. Posesión por el espíritu de uno mismo.

En esta acepción la autonergucia implica una casi paradoja. Se dice que los médium espiritistas corren el riesgo de quedar poseídos por el alma del muerto que invocan. ¿Qué ocurriría si se invocaran a sí mismos? Quizás tendrían el problema de la autonergucia: su propio yo los poseería como si fuera otro. En otras palabras, tendría dos espíritus: el que naturalmente habitaba ese cuerpo, y otro -que es en realidad el mismo- que poseería a ese cuerpo de manera ilegítima. Sin embargo, dado que ambos espíritus son el mismo, es posible que ni el sujeto ni quienes lo rodean noten nada extraño: después de todo, la voluntad de ambos espíritus (ambos que en realidad son uno) actúan en perfecta consonancia, aunque a veces puede haber diferencias. Podría ocurrir que el espíritu que naturalmente habitaba ese cuerpo entre en conflicto con ese espejo que lo posee, y la conducta del individuo se vuelva extraña en ciertos casos. Sin embargo, para el sujeto que padece la autonergucia no habría ninguna diferencia perceptible: después de todo, siempre es su propio espíritu (aunque duplicado) el que decide actuar de tal o cual manera.
Si una persona invocara mil veces su propio espíritu, ¿correría el riesgo de ser poseída mil veces por sí misma?

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Mandorrio

Posted by jorgemux en enero 26, 2010

(Sustantivo. Del latín amandare = alejar, apartar y res = cosa)

Objeto que queda fuera de relación con otros objetos con los que habitualmente está relacionado.

Un martillo fuera de la caja de herramientas, un frasco de jarabe fuera del botiquín; un tenedor en el baño, lejos del cajón de los cubiertos: todos estos son ejemplos de mandorrios.
Los mandorrios suelen tener un lugar y una función asignadas, pero por alguna razón han quedado apartados de su curso habitual. Las razones habituales de este apartamiento son el olvido y la pereza. Si hemos usado la caja de herramientas para arreglar algún artefacto, es posible que queden mandorrios: un destornillador o una bolsa con clavos que habíamos sacado provisoriamente y luego olvidamos volver a guardar. Una vez que hemos cerrado la caja de herramientas, la hemos guardado en la respisa del garage debajo del frasco con tornillos, nos da pereza sacarla nuevamente, recoger los mandorrios y volver a guardarla.
El término puede aplicarse a esferas virtuales. Si hemos dejado un video pornográfico en el escritorio de Windows, en lugar de dejarlo en la carpeta “XXX”, hemos creado un mandorrio virtual.  
Cuando un mandorrio no vuelve a ser depositado en su lugar, por lo general forma parte de un planelocio

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Estifugio

Posted by jorgemux en enero 22, 2010

(Sustantivo. Del latín aestas = verano y fugere = huir. Adjetivo: estífugo)

Sensación de que el verano se escurre rápidamente y sin disfrute. 

Existe una época maravillosa de la vida en la cual el verano cumple con todas nuestras expectativas. Esa época es la infancia y la adolescencia. Desde el preciso instante en que se terminaban las clases, comenzaban las vacaciones de manera irreversible. El tiempo libre se prolongaba desde los primeros días de diciembre hasta mediados de marzo. Durante ese lapso, todos los días se podían disfrutar paseos en bicicleta, partidos de fútbol, salidas a piletas, campeonatos nocturnos de juegos de mesa, asados y amores de verano. No podía faltar alguna tarde o noche fascinante en algún lugar arbolado, rodeado de amigos y cigarras, con música y la promesa de algún suceso inesperado y misterioso.
Pero a medida que uno crece pierde la conciencia de esa línea tajante y visible que separaba las vacaciones de la época de obligaciones. Los días son más o menos parecidos; cada mañana hay que trabajar, pagar facturas y comprar comida. Las vacaciones (que, según la tiranía laboral, a veces duran apenas una semana) deben ser planeadas con rigor, premeditación y mucho sacrificio: no sea cosa que esos pocos días se escurran sin pena ni gloria.
Sin embargo, muchas veces, a pesar de todo lo planeado, el verano se escurre de forma vacía y sin alegrías. Apenas tenemos fugaces encuentros con la paz cuando nos sentamos sobre la reposera en el patio con un vaso de vino, pero al instante recordamos que mañana hay cosas para hacer y ya nos vamos a dormir entre lamentos y murmuraciones. Esa penosa sensación de que el verano huye de nosotros sin sol ni arena es el estifugio.

Existen situaciones especialmente estífugas. Si nos enfermamos en vacaciones, la enfermedad es estífuga. Si nuestro jefe nos obliga a trabajar doce o catorce horas por día durante enero y febrero (y el resto del año igual), el trabajo o el jefe son estífugos. Para este último caso, quizás habría que implementar otro término: el trabajo no sólo es estífugo, sino también biófugo, pues no solo nos quita el verano sino toda la vida.

El término puede aplicarse no sólo a las vacaciones de verano, sino a la sensación de que cualquier tiempo libre se escurre sin ser aprovechado ni disfrutado. 

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Poraino

Posted by jorgemux en enero 20, 2010

(Adjetivo. De “por ahí no”. No cambia de desinencia en femenino: “Esa mujer es una poraino“)

Dícese de quien realiza actos cuyas consecuencias suelen ser negativas, pero supone que tal vez no se den tales consecuencias.

Le explicamos al poraino (pero él ya lo sabe) que no es conveniente hacer el asado tan cerca de los cables de luz y de la ropa tendida. Le sugerimos que no conviene avivar las llamas de una asado con kerosén ni arrojar aerosoles al fuego. Él conoce las consecuencias, pero supone que “en una de esas” o “por ahí” no ocurre nada malo. Cuando finalmente explotan los aerosoles; el combustible hace una llama gigantesca que le chamusca los cabellos y el fuego se expande hacia los cables de luz y la ropa tendida, el poraino se desespera y grita diciendo que él no quería que pasara eso.  
El poraino explota una improbable posibilidad. A veces (pero muy pocas veces), por más que se empeñe en hacer las cosas de la manera más peligrosa posible, todo termina saliendo bien. De hecho, el poraino (para enojo de sus detractores) rara vez sufre en carne propia las consecuencias de sus imprudencias.
El poraino se come en una hora las provisiones de una semana, con la fantasía de que “por ahí no” tiene hambre, o “por ahí” consigue comida de manera milagrosa. No paga sus deudas de tarjeta porque tal vez “por ahí no” le hagan recargo: quizás los operadores bancarios no se den cuenta de su deuda y la pasen por alto. Si hay anuncio de tormenta, él sale sin paraguas porque “por ahí no” llueve.

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Necrotermia

Posted by jorgemux en enero 19, 2010

(Sustantivo. Del griego nekrós = muerto y terma = calor, temperatura)

Elevada temperatura que pueden llegar a tener los muertos. 

Es común suponer que el cuerpo se enfría paulatinamente (a razón de un grado centígrado por hora) una vez que llega la muerte. Sin embargo, en algunos raros casos, la temperatura comienza a elevarse de manera rápida, espontánea y escandalosa. Después de horas de descenso continuo, a veces hay un rápido repunte y el cuerpo puede superar ampliamente a la temperatura que se suele tener en la más alta de las fiebres.
Entre la necrotermia, los mortiloquios y los metaneumas, es posible que los deudos crean que su difunto en realidad está vivo. A veces es cierto y a veces no. A veces esas manifestaciones crean una volátil esperanza que se esfuma en cuanto descubren que el muerto no está muerto ni vivo, sino que se ha convertido en un zombi. Un zombi cuyo cuerpo arde a casi sesenta grados centígrados.

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Brapito

Posted by jorgemux en enero 18, 2010

(Adjetivo. De Brad Pitt, actor estadounidense)

Hombre rubio, de ojos claros, rostro de rey y muy feo. 

El brapito tiene una apariencia engañosa. Muchos coinciden en que, dadas sus características faciales, se trata de una persona que tiene gran éxito para seducir al sexo opuesto. Sin embargo, cada uno de los que afirman eso -incluso las mujeres- se cuida de aclarar: “a mí me parece muy feo”.
Existe un prejuicio muy difundido consistente en creer que el cabello rubio y los ojos claros por sí solos bastan para configurar un rostro bello. Las personas que poseen ese prejuicio tratan de seducir al brapito porque más que un símbolo sexual lo consideran un referente de estatus social. Muchas madres y abuelas quisieran que sus hijas se casaran con un brapito.

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Gelidopectitud

Posted by jorgemux en enero 16, 2010

(Palabra y definición enviadas por Wolfgang)

(del lat. gelidus, frío y del lat. pectus, pecho, con terminación -itud, propia de sustantivos abstractos):

Cualidad que poseen las personas poco apasionadas, que son incapaces de entusiasmarse y dar lo mejor de sí en la actividad que desarrollan. El adjetivo relativo es gelidopéctido.

Se observa sobre todo en algunos deportistas, de gelidopectitud tan exaltada, que la parcialidad no deja de reprochárselo, utilizando muchas veces la variante rioplatense del vocablo: “¡Andá, pecho frío!”.

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Titiritarquía

Posted by jorgemux en enero 15, 2010

(Sustantivo. De títere y del griego archeía = dominio. Adjetivo: titerarca)

Sistema de gobierno en el cual el tirano no logra que sus súbditos lo respeten o le teman. 

El titerarca puede ser un déspota que probablemente ha llegado al poder de manera ilegítima. En su haber se cuentan falseamientos, traiciones y asesinatos. Es reconocido por su ambición, su carácter inflexible y su capacidad para la rápida ejecución. Sin embargo, a pesar de que desde el trono decide imponer castigos, multas, suplicios y torturas al pueblo para atemorizarlos, sus súbditos apenas le hacen caso o no le muestran el venerable respeto que él pretende. Si elabora una proclama disponiendo que los vendedores ambulantes no pueden feriar en la calle principal bajo pena de muerte, sólo consigue que la muchedumbre proteste por lo bajo, pero sin despejar la calle. Impone el castigo a dos o tres feriantes: los ejecuta sin demora. Pero el resto de los vendedores sigue con su rutina diaria, prestando poca atención a la intransigencia de su tirano.

Existe otro titerarca con pretensiones igualmente despóticas, pero sus órdenes no son tomadas en serio no sólo por el pueblo, sino por su propia corte y su propio ejército. “Hay que ir a invadir Rusia”, dice el titerarca a su comandante. “Sí, sí, algún día, quién sabe”, responde el comandante. “Debemos regular el pago de los impuestos”, le dice a su ministro. “Claro, por supuesto”, responde el ministro sin darle importancia. Si decide ejecutar a su comandante y a su ministro, el verdugo se excusa diciendo que está ocupado, o que las hachas no tienen filo, o que hoy se ha levantado sin fuerza en los brazos para cortar cabezas, o que hace mucho frío.

La titiritarquía es un sistema en el cual el tirano es apenas un muñeco o títere que no puede ejecutar su poder. Los súbditos evaden sus órdenes y mandatos sin esfuerzo. A veces pagan con su vida, pero parece no importarles.

Un sinónimo para titerarca es titiritirano.

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