Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for 31 octubre 2009

Préstumo

Posted by jorgemux en octubre 31, 2009

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(prefijo pre-, anterior; infijo epentético -st; infijo propio del esperanto -um que indica cosas abstractas):

Dícese de lo relativo al período anterior al nacimiento de una persona; es el antónimo de póstumo.

Todos sabemos que existen escritores visionarios, como Jules Verne, por ejemplo, que fueron capaces de describir, de manera bastante minuciosa, inventos que aparecerían muchísimos años después. Incluso Cyrano de Bergerac (el real) habló de los viajes a la Luna con unos trescientos años de anticipación. Pero también en la pintura existieron artistas con este don. Ellos estaban al acecho de unas facciones de las que se pudiera olfatear que irían a pertenecer, siglos después, a algún personaje famoso. No veían a la persona contemporánea, que debía posar pacientemente y dejar de lado por algunas semanas su vida cotidiana para beneficio del genio de la paleta, el pincel y los óleos, sino al famoso por nacer (algún día, más o menos remoto). Véase si no el retrato que acompaña este artículo. Fue pintado en 1766 por Alan Ramsay (Edimburgo 1713, Dover 1784) y en él se plasma la figura de una persona que tiene un parecido extraordinario con Lionel Messi. Ramsay, evidentemente, tuvo esa intuición genial. Messi nacería 221 años después, en otro país, en otro continente, jugaría al fútbol, que todavía no se había inventado. Él no se dio por vencido y tanto insistió que convenció a un tal Jean-Jacques Rousseau, filosofastro si los hubo, y que no dejaría ninguna huella importante de su existencia, para producir esta obra maestra préstuma.

Término relacionado: precarnación.

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Gosnirar

Posted by jorgemux en octubre 30, 2009

(Del griego geúsein = saborear y oneíros = sueño)

Quedarse paladeando un sueño luego de despertarse. 

Cuando nos despertamos con una fracción de recuerdo de un sueño, no queremos que la realidad de vigilia nos invada de manera repentina. Los tenues hilos de una compleja trama onírica requieren de reflexión y esfuerzo para salir a la luz.Queremos unos cuantos minutos de cierta atmósfera onírica, de silencio, de inmovilidad para recordar por qué el payaso salía del carrito con hormigas; por qué había gente famosa comiendo en la cocina de casa (que no era la cocina de casa) y por qué los extraterrestres mataban sólo a los que no salían del hotel. Sólo después de mucho trabajo, de inducciones fracasadas y de tanteos provisorios, aparecen las sucesivas revelaciones: el payaso era mi amigo Roberto que hacía una rutina en la que volaba porque sus hijos querían pochoclo (y por eso el carrito con hormigas); la gente famosa comía pochoclo con hormigas para levantar la autoestima (en una fase anterior del sueño, los famosos no eran famosos; eran amigos de la infancia y un plomero y otro payaso); los extraterrestres estaban en un patio escondidos tras las madreselvas y sólo eran gatos o telarañas, o una especie de gatos de plasma y telaraña y payasos.
El inmenso placer (y la sorpresa) que causa ir descubriendo las disparatadas conexiones causales entre lo que simula ser una única trama onírica (al menos así lo entendemos a través de la ísula); la curiosa mística de bucear en un recuerdo que lucha por escaparse de nosotros es lo que llamamos gosnirar.   
A veces de tanto bucear recuperamos (o inventamos) algunas hebras del sueño perdido. Otras veces somos víctimas de la xenometamorfia y recordamos sueños que han soñado otras personas.

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Folograma

Posted by jorgemux en octubre 29, 2009

(Sustantivo. Del griego faulós = defectuoso y gramma = letra)

Falta de ortografía no considerada como tal y que, por lo tanto, tiende a pasar desapercibida.

Hay errores ortográficos groseros y evidentes: ausencia de H, extrapolación de V por B o de C por S. Otros suelen ser menos impresionantes y a veces hasta tolerables: la perixia y la falta de mayúsculas figuran entre ellos.
Sin embargo hay formas de escribir ciertas palabras que, a pesar de contener algún error, en muchos casos no se considera como tal o tiende a pasar desapercibido. Es el caso de las oraciones interrogativas y exclamativas en los cuales no hay un signo de apertura (“A vos te parece?”); algunos casos de acentuación en palabras graves para resaltar la segunda persona del singular (“Compráte”, “Decidíte”); la utilización de comillas innecesarias (“Oferta” $ 4 “el kilo”), la proliferación de puntos suspensivos (“Estuve…todo el día… pensando… en ti”), la enumeración con comas donde debe ir punto y coma, la utilización del signo “+” en lugar del adverbio “más”, el cambio de una palabra por otra inexistente (“paupérrimo” por “pobrísimo”,  “desbrozar” por “debruzar”), o el punto después de un signo de interrogación o exclamación (¿Te parece?. Estoy convencido) o el uso de doble o triple signo de interrogación o exclamación (“¿¿¿A usted le parece lo mismo???”).
Todos estos son ejemplos de fologramas.

¿Puede detectar usted algún folograma en este mismo post?

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Entroposemia

Posted by jorgemux en octubre 28, 2009

(Sustantivo. Del griego entropía = vuelta y sema = signo. Término técnico)

Reducción del espacio semántico a partir de la creación de nuevos conceptos. 

La definición no aclara demasiado, de modo que nos veremos en la obligación de explicarla.
Exonario se ha propuesto crear términos para nombrar campos semánticos que todavía no tienen nombre. Con cada concepto nuevo, se reduce el espacio posible para crear nuevos conceptos y, por lo tanto, va habiendo cada vez menos lugares semánticos. Con cada palabra nueva, el universo de posibilidades para crear conceptos se reduce. Un ejemplo sencillo: antes de la creación de la palabra “mesa”, usted todavía podía inventar ese concepto. Una vez que fue creado, ya se llenó el espacio para la posibilidad de conceptualizar la noción de mesa. Si suponemos que la cantidad de conceptos posibles es limitada, con cada nuevo concepto que vamos creando queda cada vez menos por crear. La disminución de esa posibilidad creativa es producto de la entroposemia. Si creemos en la entroposemia, algún día no podremos poner nuevos nombres, ni siquiera a las cosas imaginarias.

La entroposemia es una vana especulación: el campo de conceptos posibles que aun no tienen nombre (la orfanosemia) es infinito, y no parece tener sentido decir que el espacio se va reduciendo. El concepto “mesa” sólo es una perspectiva semántica; podríamos buscar otro concepto (otra perspectiva) desde la cual darle nombre a las mesas. Cada situación de la vida humana puede generar diferentes, impredecibles y novedosas conceptualizaciones, y las situaciones son siempre distintas.
 
No confundir la entroposemia con la angusemia.

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Avenor

Posted by jorgemux en octubre 27, 2009

(Sustantivo. Del latín ad = hacia y venire = venir)

Sensación de futuro.

Las películas en las que se recrean escenarios medievales o antiguos intentan transmitirnos una sensación de exotismo arcaico. En cambio, cuando se nos muestran imágenes de ficción especulativa acerca del futuro, algunas veces se nos intenta provocar una melancólica sensación de sobriedad, frío de metal brillante y atardeceres con un cielo muy azul surcado por tenues y silenciosas naves espaciales. Todo lo que ocurre en ese tiempo parece ligeramente sagrado. Nos da la impresión de que los habitantes de ese tiempo se “sienten en el futuro”, como si para ellos mismos ese presente fuera un tiempo más alto, más valioso que el nuestro, el del “pasado”. Esa “sensación de futuro” que les atribuimos a las personas del porvenir y que nos invade al pensar en su tiempo y en su mundo, es el avenor. 
Si alguna vez ingresamos a un imponente lugar con pisos y paredes de granito brillante, en uno de cuyos rincones se encuentra algún producto tecnológico desconocido y fascinante, también tendremos ese sentimiento. De hecho, el avenor nos invade cuando nos compramos una computadora nueva, o un televisor, o algún aparato raro y soberbio. (O un rompenueces muy brillante o  una corbata luminosa: algunas personas no necesitan demasiado para sentirlo) Nos parece que por un instante espiamos en el mundo del porvenir y esa deliciosa sensación de sabernos espías del futuro forma parte del avenor.

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Prequiversa

Posted by jorgemux en octubre 26, 2009

(Sustantivo. Utilízase en plural. Del latín pre = antes; acquiesco = dormir y verto = dar vuelta, girar)

Vueltas que se dan en la cama antes de dormirse.

Un insomne que no se ha levantado de la cama puede decir que pasó la noche “haciendo prequiversas”. Si hubiera dado vueltas en la cama estando dormido, el término ya no se aplica.
Las prequiversas son totalmente conscientes. Durante los quince minutos iniciales, cuando uno recién se acuesta, sólo se gira para encontrar la posición más cómoda. Cuando el sueño tarda en llegar y las horas pasan, las prequiversas son inquietas, desesperadas y suelen acompañarse de bufidos y golpes de puño a la almohada.
A veces de tanto hacer prequiversas las sábanas se desacomodan, las frazadas no cubren los pies; se comienza a sentir calor y el suave clima de la cama caliente se convierte en un ecosistema desagradable e infernal del que hay que huir por un rato. El exceso de prequiversas parece generar algún tipo de fricción y fuerza centrífuga que se llevan consigo la poca paciencia que nos queda para aguardar al demorado sueño. 

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Ofimovilidad

Posted by jorgemux en octubre 24, 2009

(Palabra y definición enviadas por Ignacio Pérez Constanzó)

(Sustantivo. Del latín “officium” (función, tarea, trabajo) y de “movilidad”. De este término se deriva su adjetivo: “Ofimovente”)
Aptitud de una persona que consiste en variar de oficio o trabajo .
Hay ancianos de los que uno sabe que fueron panaderos, pero que nos sorprenden cuando cuentan “en esa época en que era cartero…”. Así, siempre ha habido gente que cambiara de oficio, y así hay casos de personas que han sido submarinistas, plomeros y agrimensores, o filólogos semíticos, despachantes de aduana y enfermeros.
Los motivos por los cuales los ofimoventes cambian de tarea son varias: el ascenso social, la vergüenza, la inhabilitación laboral, la guerra, la ausencia de demanda del oficio anterior, el odio al trabajo anterior, el escapismo a toda una vida anterior o, simplemente, que un trabajo siempre se había considerado temporario, no definitivo. Pero las causas son tan variadas como los ofimoventes, y así se han dado casos de médicos cirujanos que han pasado a ser políticos o planchadores de sombreros, y de reinas de la belleza que han pasado a ser tejedoras o cosechadoras de frambuesas.
Puede utilizarse el término a quien tiene dos trabajos, como a quien es oficinista de correos durante la semana y domador de leones los fines de semana; pero es un uso impropio porque más que ofimoventes, se trata de pluriempleados.

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Hidraquira

Posted by jorgemux en octubre 23, 2009

(Sustantivo. Del griego hydrós = líquido y kithára = cítara)

Inequívoca sensación de que algo líquido nos ha caído en la ropa.

¿Por medio de qué sentido detectamos la presencia de una gota de helado o de gaseosa resbalando por la remera, o cayendo sobre el pantalón? Ese sutil estremecimiento como de una pequeña cuerda tensándose es la sensación propia de la hidraquira: apenas una vibración en unas pocas texturas que se contactan con nuestro cuerpo. Gracias a ella nos percatamos de una nueva mancha sobre la camisa y nos acusamos de ser tan torpes.

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Carcinófemo,a

Posted by jorgemux en octubre 22, 2009

(Sustantivo. Del griego carcinos = cangrejo y femí = decir. Sustantivo: carcinofemia)

Quien hace advertencia acerca de posibles enfermedades.

Las madres y abuelas practican una suave carcinofemia: “abrigate para que no te agarre tos“, “comé bien para que no te pongas débil“. Sin embargo, el término tiene todo su peso cuando se advierte de terribles enfermedades para asustar y limitar las acciones de los demás. “Ojo, Juan empezó con un dolorcito de cabeza y cuando fue al médico ya tenía un cáncer incurable“. “Si seguís practicando tenis, el brazo derecho te va a quedar inútil“.  “¿Tu bebé anda jugando con la arena? A mi hija le agarró una infección por la mugre del arenero“. “Seguí comiendo carne y te va a dar una úlcera“.  Según el carcinófemo, debemos llevar una vida temerosa y frugal, evitando sutiles e impensados peligros, los cuales sólo podrían evitarse gracias a su advertencia.

A veces, el carcinófemo apela a un supuesto conocimiento de los médicos que nos van a hacer un tratamiento: “¿Te vas a hacer atender con González? Ese tipo operó a una amiga mía y le dejó una tijera adentro“. “Si te operás los huesos de los pies con Javier Caro, olvidate de caminar“; “Si querés ir derecho al cementerio, atendete con Gómez. Yo te advierto nada más

El carcinófemo sabe de su poder. Una madre quedará inquieta si le dicen que su hijo se puede enfermar. Quien está a punto de operarse sentirá temor si sospecha de la integridad profesional de sus cirujanos.   Aun cuando no crea en lo que dice el carcinófemo, la inquietud estará presente. El carcinófemo lo sabe, y ese temor que genera le da aun más poder.

Para que el trabajo del carcinófemo sea completo, es necesario que se eche mano de una historia terrible con una profusión de detalles inquietantes: un pariente cercano, un amigo o él mismo que casi mueren por culpa de pequeñas insonsciencias. El relato debe ir acompañado de diagnósticos médicos insuficientes, descuidos profesionales y peripecias con obras sociales y hospitales. No debe faltar el medicamento mal administrado, las secuelas inesperadas y el lamento infinito del enfermo quien, en su agonía, murmura “por qué no te habré hecho caso”.

Términos relacionados: morboncha, inescrupulapismo.

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Decacocho

Posted by jorgemux en octubre 20, 2009

(Sustantivo. Del latín decem = diez y coctus = cocido)

Alimento que se recicla y se vuelve a cocinar varias veces. 

Un tomate puede ser parte de una ensalada. Si queda algo de ese tomate, puede utilizarse -junto con otros tomates- para hacer un tuco.El tuco puede ser parte de una tallarinada. Si sobran tallarines y algo de tuco, es posible hacer una tortilla de tallarines. Los restos de la tortilla pueden mezclarse con brócoli, zapallito, cebolla, berenjena y huevo, y de ese modo hacer un salteado de vegetales. Si a los restos de esa comida se le agregan más vegetales, vinagre, salsa de soja y arroz, tenemos un chop suey. Lo que sobre del chop suey podría procesarse y convertirse en el relleno de un sushi. Las sucesivas transformaciones del alimento inicial y de los agregados conforman un decacocho.

La palabra tiene una similitud etimológica con “bizcocho“, que se deriva de “Bis” y “coctus“: “cocido dos veces“.

Hoy tenemos la certeza de que las tortillas de vegetales y las albóndigas de los restaurantes chinos son peligrosos decacochos, de dudosa higiene y procedencia. Nuestras bisabuelas, en cambio, alimentaban a sus familias numerosas gracias al ingenio para procesar cuidadosamente una y otra vez las mismas sobras hasta volverlas irreconocibles.

En la olla donde se cuece un decacocho pueden haber restos de comida que ha itinerado de sartén en cacerola desde hace quizás uno o dos meses atrás. Parte de lo que uno come en un decacocho tiene orígenes remotos e inciertos.

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