Exonario

Definiciones y términos que no figuran en el diccionario (exonario no figura en el diccionario)

Archive for 19 septiembre 2009

Fobofobia

Posted by jorgemux en septiembre 19, 2009

(Palabra y definición enviadas por Pablo Conte, Unservidor)

(del griego phóbos: miedo)

Trastorno de salud emocional que se caracteriza por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado ante situaciones de trastornos de salud emocional que se caracterizan por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado.

Así como quien padece francofobia tiene sentimientos de odio o miedo para con los francamente franceses, el fobifóbico sentirá lo mismo para con todo tipo de fobia.

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Vércubo

Posted by jorgemux en septiembre 18, 2009

(Adjetivo. Del latín versus= dado vuelta y cubo = yacer)

Si el íncubo es el demonio masculino que se posa sobre la mujer para tener relaciones y el súcubo es el demonio femenino que yace bajo el hombre, el vércubo es el demonio que adopta la forma de un hombre para tener relaciones con un hombre, o de una mujer para tener sexo con otra mujer.
Según ciertas creencias, la homosexualidad puede ser producto, o bien de una posesión, o bien de una seducción demoníaca. En el primer caso, el “demonio de la homosexualidad” está dentro del cuerpo de quien se ve atraído por personas del mismo sexo, y ese demonio puede ser expulsado con exorcismos. En el segundo caso, un vércubo ha despertado pasiones homosexuales mediante una inducción externa, sin necesidad de poseer el alma de su víctima, pero seduciéndolo mediante la consumación de un acto sexual que despertará para siempre la pasión por el mismo sexo. Esta pasión, al contrario de la que surge por la posesión, no puede exorcizarse, pues es la propia alma del individuo la que siente apetitos homosexuales.

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Obsector / Obsectriz

Posted by jorgemux en septiembre 17, 2009

(Adjetivo. Del latín ob = por, a causa de y seco = cortar, segar. Sustantivo: obsección)

Dícese de la unidad, arma, pieza o elemento que provoca un desequilibrio en un juego y que vuelve obsoletas o virtualmente inútiles al resto de las unidades, armas, piezas, o elementos.

Quienes no estén familiarizados con los videojuegos de estrategia en tiempo real, podrán entender este concepto por analogía con el ajedrez.
En el ajedrez existen tres piezas con poderes diferentes pero valores aproximadamente similares: el caballo, la torre y el alfil. Existe, además, una pieza cualitativamente superior que es la dama. La dama combina en una sola pieza las funciones de una torre y de un alfil, de modo que en el momento de la coronación de un peón, siempre es preferible una dama antes que un alfil o una torre. La dama se convierte, entonces, en una opción obligada y dominante para desplegar todo el potencial agresivo del juego: es la obsectriz del ajedrez.

En los videojuegos la variedad posible de obsectores es casi infinita. Si existe un arma o una unidad que conviene utilizar en todos los casos, hemos encontrado un obsector en el juego. Si de tres opciones (cuchillo, hacha y rayo láser) siempre va a ser preferible una de ellas (por ejemplo, el rayo láser), entonces las otras dos son obsoletas y la preferible se convierte en la obsectora. En los juegos de estrategia en tiempo real, existen unidades o estrategias obsectoras. Quizás hay una variedad de tanques, aviones y soldados para construir, pero puede ser conveniente dejar de lado toda esa variedad para construir un tipo particular de tanques que resulta claramente superior frente a cualquier ataque enemigo. Las unidades obsectrices, debido al particular desequilibrio que generan, motivan estrategias dominantes: no importa qué haga el enemigo; siempre será preferible construir o equipar esas unidades en vez de elegir otra estrategia.

Ejemplo concreto: en el Command & Conquer Zero Hour (un juego de estrategia del año 2004), existe una unidad llamada Humvee que puede equiparse con cinco soldados y así ganar el poder de fuego de cada uno de ellos. Dado que al principio del juego (cuando las defensas enemigas no son lo suficientemente poderosas) esta unidad es casi letal, siempre será conveniente equipar un humvee con soldados y atacar tempranamente al enemigo. Esta unidad no tiene rival, y por lo tanto se convierte en obsectriz. La estrategia que se puede realizar con ella es una estrategia dominante: siempre es preferible a cualquier otra estrategia.

Conviene hacer notar que todo juego realmente interesante contiene unidades o piezas equilibradas. Las piezas obsectrices hacen que se reduzca el número de estrategias viables: si mediante la creación de tal o cual unidad queda garantizada una ventaja clara, ¿por qué apelar a otra estrategia?

(Nota: la palabra “obsección”, sustantivo derivado de “obsector”, aparece en internet, pero en todos los casos por un error ortográfico: han querido poner “obsesión”. Curioso: 949 páginas en las que se comete el mismo error)

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Ergomorfizar (se)

Posted by jorgemux en septiembre 16, 2009

(Verbo. Del griego ergon = trabajo y morphé = forma)

Adquirir la personalidad típica y esperable de acuerdo al empleo o actividad que se realiza.

Cada ámbito de trabajo impone una serie de pautas de conducta. Con el tiempo, esas conductas se internalizan y en la personalidad del trabajador se genera una mímesis con su actividad. Si, además de esas pautas de conducta, el trabajador adquiere opiniones, gustos e ideologías que son típicamente esperables por su actividad laboral, decimos que el trabajador se ha ergomorfizado: ya no puede ver el mundo desde otra perspectiva que no sea la relacionada con el trabajo.
Si el empleado burocrático entiende que debe maltratar a los que hacen cola para pedir un sello; si piensa que todos los que hacen trámites son idiotas; si está convencido de la utilidad y grandeza de su actividad laboral; si cree que los sellos, los formularios, las formas y los artículos son de vital importancia no sólo para su desempeño, sino para la vida humana en general; si pasa el día sentado y se va enchuleguizando, el empleado se ha ergomorfizado.
Si el maestro se ensarmienta, compra revistas de actividades prácticas para recortar, tiene ideas ingenuas y fascistoides acerca de los alumnos y la educación, habla mal de otros docentes, utiliza con sus alumnos un puñado de estrategias y actividades fosilizadas que ha conservado a lo largo de las décadas y cree que su trabajo es el más importante del mundo, este docente se ha ergomorfizado.
Si el disc jockey cree que los enganches de música y las luces son de vital importancia; si escucha los rankings musicales, si está atento al tema del momento, si entabla disputas musicales con otros disc jockeys, si usa vestimenta típica, si tiene una postura tomada acerca de cuál música se debe bailar y cuál no; si no puede entender que otros desconozcan (o no les importe) último tema de Thalía o el nuevo paso de baile, este disc jockey se ha ergomorfizado.

La sensación de que el propio trabajo tiene una importancia trascendente es propia de quien ha sido ergomorfizado: ya se es incapaz de tomar distancia de la propia actividad, y se mira con un dejo de desprecio a otros gremios. Según el taxista ergomorfizado, los docentes son vagos y su trabajo es denigrante. Según el almacenero ergomorfizado, el taxista es un demente enloquecido que corre por la calles atropellando peatones. Según el docente ergomorfizado, el almacenero es un pobre tipo mediocre, codicioso e inflacionista que vive encerrado en un lugar lleno de latas y fideos. Cada trabajador ergomorfizado, desde su lugar alienado, piensa que los alienados son los demás.

No todo trabajador se ergomorfiza. Sin embargo, la presión de los patrones, del entorno y de los compañeros que en muchos casos es efectiva, sistemática y masiva, genera una fuerte tendencia a la ergomorfización.

Existen trabajos que generan mayor propensión a la ergomorfización.

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Revorflejar

Posted by jorgemux en septiembre 15, 2009

(Verbo intransitivo. Del latín reverto = regresar y flecto = doblar. Sustantivo: revorflexión)

Desandar el camino de una multitud de asociaciones mentales aparentemente arbitrarias.

El concepto es árido, de modo que trataremos de aclararlo con algún ejemplo.
A veces nos sorprendemos a nosotros mismos por la idea que ocupa actualmente nuestra mente: ¿Por qué extraño motivo estoy pensando en Beatriz Olave, la madre de Rodrigo el cantante de cuarteto? De inmediato, tratamos de desandar el camino de las asociaciones, y unimos ese pensamiento con otros: quise saber qué hora era, busqué el reloj, hay un tema del grupo “8:40” que se llama “El Reloj”; el grupo “8:40” está o estaba integrado (entre otros) por uno de los hermanos del cantante Rodrigo; en ese grupo la señora Beatriz Olave participaba activamente pidiendo palmas en los recitales. La cadena de asociaciones fue espontánea, no premeditada ni totalmente consciente; sólo cobra inteligibilidad en el momento en que se desanda el camino.

Aun en los momentos de mayor pereza, nuestra mente no se detiene. Cada idea o situación nos remite a un recuerdo o una emoción, y esa nueva circunstancia a su vez nos remite a otros recuerdos. La propia dinámica mental nos permite unir en un instante una enorme cantidad de ideas y no siempre somos conscientes de la exacta concatenación que vamos haciendo.
De vez en cuando, sin embargo, detenemos el fluir para observar nuestro proceso mental y a partir de ese proceso recontruimos la tortuosa génesis de la idea presente. A ese acto de reconstrucción de la retrospectiva mental la llamamos revorflejar.

Cuando la revorflexión se aplica a los sueños, se denomina hipnorancia.

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Más noticias

Posted by jorgemux en septiembre 13, 2009

Gracias a la nota que me hizo Patricio Barton en el Diario Crítica, unos cuantos medios se pusieron en contacto conmigo.

El Diario “El Día” de La Plata, en el programa “Arde la Ciudad”; Radio Belgrano AM 950; Canal 3 de Rosario, programa “Plan A” (En vivo vía Skype); Rock & Pop (Rosario);

Locales: Denis Navarrete de FM La Red; Fm Universal; Ricardo Margo en “Café x medio“.

Y para la semana que viene tengo una nota para Radio Vitoria del País Vasco y una nota televisiva que había quedado pendiente del lunes anterior.

Y gracias a la nota para la Agencia Efe, Exonario ha tenido su difusión en Revista Eñe (Edición digital y Edición impresa), Diario El País y una gran cantidad de periódicos digitales.

No tengo los enlaces a las radios ni al programa televisivo, pero en cuanto los tenga, los colocaré en el blog.

Gonzalo del Valle Inclán me ha mandado un enlace hacia su particular “Revoluccionario“, un exonario ilustrado, algunas de cuyas palabras tienen una notable cercanía con este exonario. (Por ejemplo, “Dorminguear” es apenas una variante gramatical de “Dormingo“, término que nos acercara la lectora Marita Caillaux para el concurso Exonario del año 2007)

Muchas gracias a todos.

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Zorrajero,a

Posted by jorgemux en septiembre 11, 2009

(Adjetivo. Probablemente de zorro y cerrajero, esta última haciendo referencia a la capacidad para abrir conversaciones. Quizás, y de manera un poco más improbable, de forrajero, en el sentido de forraje que hace alusión a la mezcla y abundancia de cosas poco sustanciosas.)

Quien aprovecha un breve diálogo de cortesía para contar una historia trágica.

Al zorrajero lo saludamos por la calle o en cualquier encuentro ocasional. Él, sin embargo, con su historia al acecho, no entiende la retórica de las preguntas de cortesía. “¿Cómo estás? ¿Qué tal está tu familia?“, preguntamos con inocencia. “Uy, no sabés… Si te contara. El otro día vino mi hermana de España y se murió“. Muchas veces su relato queda allí, truncado, a la espera de otra obligada pregunta de nuestra parte: “¡Cuánto lo siento! ¿Y cómo fue?”… Mirá, no me quiero ni acordar, pero mientras bajaba por la escalera del avión se le engancharon los dos cordones de los zapatos y terminó rodando. Se le quebraron las costillas. La llevaron al hospital y estuvo tres días internada hasta que el día que le iban a dar de alta se atragantó con el hueso de un pollo y se murió“. Sin quererlo, a partir de un saludo, nos hemos visto sumergidos en un maremagnum de detalles escabrosos acompañados de lágrimas y sollozos. Ya no podemos irnos sin antes ensayar un pésame, dar un abrazo reconfortante o un improvisado discurso en el que se resalte lo hermoso que es vivir a pesar de las tragedias.

El zorrajero no suele ser cronocléptico: su historia es breve y concisa; somos nosotros quienes nos vemos en la obligación de profundizar en sus detalles para no ser descorteses.

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Noctifremio

Posted by jorgemux en septiembre 10, 2009

(Sustantivo. Del latín nox = noche y fremitus = vibración palpable y audible)

Crujido espontáneo que suelen hacer los muebles y, en general, los objetos inanimados.

Las cosas que en apariencia están quietas y mudas de vez en cuando nos recuerdan que en verdad todo se mueve y nos sorprenden con su curiosa y perpetua dinámica. Las maderas, los plásticos y los metales se retuercen, se contraen, se tensan y cada tanto dejan oir su queja espectral en la oscuridad.

Es frecuente que escuchemos los noctifremios en el silencio sombrío de la noche, y de esa circunstancia se deriva su nombre. Sin embargo, todo el tiempo las cosas están crujiendo, rechinando y chirriando, sólo que esos agónicos resuellos quedan opacados por los ruidos habituales del día.

En momentos de silencio absoluto, un placard o una alacena crujen una o varias veces, de manera irregular y discontinua, y nos sobresaltamos por un segundo. Luego recordamos que los placares también tienen alma: un alma hecha de moléculas inquietas, de electrones frenéticos y de asombrosos quarks. Toda estructura quieta, doblemente quieta por el silencio y por la noche, tiene sin embargo una existencia extenuante y revolucionada como el centro ígneo de una estrella.

Existen noctifremios irregulares y poco marcados; hay otros rítmicos y claramente perceptibles. A veces el noctifremio parece una voz, y a veces la voz dice cosas coherentes. A veces no es el alma del placard la que habla; a veces es un alma humana o demoníaca que vaga por la casa y se vale de noctifremios y de placares para comunicarse o para atormentarnos.

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Quísero

Posted by jorgemux en septiembre 9, 2009

(Sustantivo. De la interpretación de una palabra mal escuchada)

Palabra mal escuchada que le otorga un sentido absurdo o improbable a una frase.

“Estuve todo el día haciendo abominables”; “Deberías matarte el cabello”; “Estos tomates son ricos y pulgosos”; “Me compré un fierro guardián”; “Hagan el examen sin hablar y sin callarse”. En todos estos casos hay una palabra que se malentiende, pero por el contexto general suele ser posible reconstruir el sentido correcto, a menos que la interpretación sea muy malintencionada.

Muchas veces percibimos quíseros en las conversaciones fragmentadas que por casualidad escuchamos por la calle, en la cola para un banco o en una sala de espera. “… Y no tuvo falsa protesta, comió pero entre cadáver y cadáver le dio un ataque de frescura…” . En estos casos, los diálogos son enigmáticos y ridilóquicos y suele ser muy difícil reconstruir una interpretación que no sea descabellada.

El quísero es la contrapartida oral del escarrín.

Los quíseros también permiten asuciar.

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Reseptancia

Posted by jorgemux en septiembre 8, 2009

(Sustantivo. Del latín assectari = acechar y reptare = reptar. Variante: resechanza. Adjetivo: reseptántico,a)

Sensación de que hay alguien escondido en algún lugar de la casa, o detrás de uno mismo.

Muchas veces tenemos la certeza de que alguien se está moviendo a nuestras espaldas. Sentimos la vibración del aire, intuimos una presencia en el placard o al otro lado de la puerta. Sin flores de gazol ni escófenos ni builgoñas que sirvan de manifestación, podemos asegurar que no estamos solos.
Las películas de terror coquetean con la reseptancia. Un individuo solo, en la oscuridad, mira hacia los costados sin querer ver si efectivamente el monstruo está en su habitación. Muchas veces, ese monstruo es sólo el gato, que salta repentinamente para crear un efecto de terror vacío y espurio. Así, la reseptancia puede verse defraudada: no sólo no hay alguien acechando; sino que su capacidad para intuir seres ocultos bajo la cama o dentro del sótano se revela como ilusoria.

La reseptancia suele sentirse en soledad, aunque puede haber casos de empatía reseptántica: dos o más personas sienten inexplicablemente la presencia de alguien escondido y acechante en algún lugar cercano.

Conviene aclarar que la reseptancia sólo es tal si no hay ningún indicio sensorial de que alguien está escondido. Si escuchamos ruidos en la alacena, no hay reseptancia: los ruidos delatan que efectivamente hay alguien (un hombre, una rata o un kiliópsico), pero para que exista reseptancia sólo hace falta la repentina e incorroborable certeza intuitiva sin mediación de los sentidos.

Los terfocarios suelen ser lugares de gran reseptancia.

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